No hace mucho se llevó a cabo el concierto Live
8 y todos (creo yo), andábamos preocupados por la situación en África, incluso, las imágenes de niños en huesos, con las cuencas oculares secas, campamentos deprimentes no dejaron de publicarse por todos los medios. Y no es necesario un evento musical para darnos cuenta de que tenemos que hacer algo para remediar no sólo estas condiciones en el continente negro sino también en nuestras propias naciones.
Ok... no trato de ponerme el chaleco de activista por ninguna causa y andar diciendo lo que es bueno o malo, pero ayer andaba recordando todo esto porque ¡¡¡POR FIN!!! llegó una de las películas que anhelaba: Hotel Rwanda, la reacreación no del
genocidio (pregunto: ¿quién habrá sido el inteligente de agregarle "La matanza"?) sino de la valentía de Paul Rusesabagina (un formidable Don Cheadle), ese hombre que entre temores, sobornos e idealismos, "hospeda" a más de mil personas.
Nominada para el Oscar en tres categorías, el director Terry George se avoca a plasmar esa pequeña y frágil línea racial entre hutus y tutsi, la impotencia de Naciones Unidas con su pacto de no intervención-no agresión y la ceguera de Occidente a un país que "no vale en votos".
Al igual que Vane, no me gusta hablar de escenas, pero una en particular me dejó helada y, siendo muy sincera, por poco salen mis lágrimas: avanzan monjas, niños, abanderados con estandartes blancos y franceses, en medio de la lluvia, mientras en el fondo se percibe una música que enfatiza el miedo a perecer entre machetes... si el cine es reflejo, esta vez no se quedó atrás.
Son muy pocas las películas que pueden retratar a estos héroes y sólo unas cuantas se atreven a dejar de lado un heroismo mitificado... ¡Éste es un muy buen film!, claro, algunos dirán que en México ocurren cosas similares o que hay otras situaciones que se pueden reflejar, ¿pero quién se atreve a llevar al celuloide estas situaciones y no caer en el ridículo como fue Zapata, el sueño de un héroe?
(Guillermina Ortiz Cortez)