La convivencia entre adultos muchas veces suele ser difícil, sobre todo cuando es familiar. Ayer mi padre me ayudó a ir por un cuadro para mi casa y también me ayudó a ponerlo, aunque en muchas cosas somos diferentes y pensamos diferente, logramos colocarlo. Eso me hizo recordar una película que vi hace un par de años y que le regalé porque me parece que se asemeja mucho a nuestra relación.
El Baño, un filme chino, de 1999 y del director Zhang Yang. Es la historia de un joven ambicioso que, creyendo erróneamente que su padre ha muerto, vuelve al viejo barrio de Pekín donde su familia se hace cargo de una antigua y tradicional casa de baños, vapores.
Al regresar a su vieja casa, se encuentra con que su papá no está muerto y que sólo fue una confusión por su hermano menor, el cual tiene retraso mental. En su estancia por la casa de su papá y los baños que manejan, vuelve tener la convivencia con él y se da cuenta de la sabiduría y amor que tiene por su padre y su padre por él.
Xizao, en la cinta, muestra el encuentro de dos mundos: la China moderna, de ritmo acelerado, de celulares y tecnología, con la China antigua, de ritos milenarios, de símbolos y leyendas.
En ella hace una reflexión de las diferencias generacionales, de las relaciones familiares y sociales. Hay una escena donde empieza a llover y tienen que tapar el techo del vapor, eso me hizo recordar cuantas veces mi padre y yo le cambiamos las balatas a su coche o le hicimos la afinación a primer vocho.
Todavía tengo en la mente que me decía: “Ven mano para que sepas cómo se hace y luego cuando tengas casa sepas como arreglarlo”.
Así fue ayer, ya sabía como arreglarlo o mejor dicho ponerlo, pero creo que me hacía falta el “mano” hazle así, “mano no sabes ni agarrar el martillo”, “cuidado mano”.
Así es la convivencia con los padres, que llega a hartar cuando estamos en la casa del lecho familiar, pero una vez fuera cómo se extraña ese “mano”.
Por último, les recomiendo ver la película con su papá, no se van arrepentir ninguno de los dos.
Por Óscar Cedillo/ El Conejo