¿Qué película podría antojarse ver una tarde lluviosa durante la temporada de huracanes?... Quizá alguna que no tenga nada que ver con inundaciones, algo divertido, bueno eso pensé yo ayer por la tarde, pero la tentación de los dibujos animados me llevó a ver una cinta con mucha, mucho agua.
Uno de mis géneros-debilidad son las cintas animadas y no pude evitar caer en la tentación de entrar en una sala de cine donde exhibían E l Arca (La Prophétie des Grenouilles), una revisión moderna de la historia bíblica del diluvio.
La película francesa, que no forma parte del repertorio del 9 Tour de Cine Francés, relata las aventuras de un granjero y sus nietos que habitan cerca de un zoológico.
Su vida parece no tener más complicación que vivir la fiesta del verano, hasta que una convención de ranas descubre que un diluvio está por caer sobre la tierra, y las circunstancias transforman un granero en un barco.
El granero, convertido en embarcación, se vuelve el hogar de diversas especies que llegaron hasta ahí huyendo del agua y donde tendrán que aprender a convivir herbívoros y carnívoros, compartiendo los únicos recursos con los que cuentan y con los que tendrán que sobrevivir aislados hasta que el nivel del agua baje.
La historia que debería de ser para niños, no tiene nada de divertida, los dibujos son fantásticos, pero parece más una película evangelizadora que una aventura de verano. Incluso se le ha tachado en Europa de disimulada propaganda socialista, y aunque no coincido mucho en el caso sí me queda muy claro que es una caricatura adulta.
Quizá si se viera en su idioma original podría tener más elementos para afirmar que tiene fines propagandísticos, pero como ya es muy común, la película viene doblada al español y contextualizada en México, lo que es una pena, ya que algunos diálogos suenan forzados y pierde fuerza el sentido narrativo de la obra.
¿Alguno de ustedes recuerda la historia de Orson Welles, Rebelión en la granja?, pues ésta es una historia muy parecida, donde las metáforas de animales revelan las debilidades y defectos de las sociedades modernas (quizá por eso digan que es propaganda socialista), y que al final trae un mensaje, como una fábula.
La película es una buena opción para ver algo diferente, pero no la mejor si lo único que buscan es divertirse un rato, ya que no hay mucho para reír en ella, y quizá tampoco mucho para ponernos a reflexionar, ya que a nadie nos gusta que nos den lecciones disfrazadas de caricaturas, pero siempre he pensado que las cosas diferentes, de esas a las que no estamos muy acostumbrados, merecen una oportunidad.
(Gabriel Rojas)