Sueño, mientras intento escribir este post es lo único en lo que puedo pensar, tengo mucho sueño, ganas de dormir. Si alguna vez a alguien se le ocurrió que los viajes ilustran yo le agregaría que también cansan y ahora estoy pensando seriamente en tener vacaciones para recuperarme de las mías.
Con tanto bostezo y temor de dormir antes de terminar de escribir sólo pasan por mi mente escenas de películas que tienen como protagonistas a los sueños, las pesadillas y gente que intenta dormir, mientras yo debo no hacerlo, pero curiosamente el personaje que más recuerdo no es a Freddy Krueger, quien esperaba a que durmieras para poder atacarte, si no a Arcángel Juárez, que tiene que luchar contra la maldición del insomnio. ¿A alguno de ustedes le suena conocido?...
Arcángel sufre de este padecimiento al parecer hereditario. Él está casado con una mujer llamada Teresa y ambos tienen un hijo, Gabriel, que es autista.
Parece algo simple pero estos problemas, el insomnio y el autismo de Gabriel, provocan una serie de acontecimientos extraordinarios que llevan a descubrir a Arcángel que ésta enfermedad es una maldición que pesa sobre su estirpe y que además lo llevarían al fratricidio.
Esta es la historia de Cuento de hadas para dormir cocodrilos, cinta mexicana de Ignacio Ortiz, quien fuera guionista de películas como La Mujer de Benjamín, La Vida Conyugal y Sin Remitente, y que debutara como director en 1994 con La orilla de la tierra.
La historia de la familia se remonta a la época de la intervención francesa, cuando su bisabuelo Tranquilino mira a un coyote a los ojos y este se lleva sus sueños, teniendo que recurrir a los de su hermano Domingo, quien se los tiene que contar por las noches.
La desgracia de la familia Juárez llega hasta nuestros días; los Arcángeles tienen su destino escrito, hasta que como en los relatos bíblicos el Arcángel Miguel termine con los demonios.
La cinta de Ortiz, que ganó siete Arieles en el 2002, incluyendo el de mejor película, tiene su premisa en leyendas de Oaxaca y nos recuerda las historias de Juan Rulfo por su realismo mágico y las imágenes de pueblos
inimaginables en lugares remotos.
Como era de esperarse la película no duró mucho en carteleras comerciales, pero la pueden encontrar a la venta en DVD y a un buen precio, de verdad que es una joya de nuestro cine nacional, así que si tienen oportunidad no dejen que pase desapercibida, yo por lo pronto creo que ya terminé con mis demonios y puedo (por fin) ir a dormir.
Saludos…
(Gabriel Rojas)