Por Manolo Vergara G.
Hoy trataré de darle un color diferente a esta columna, que llega hasta sus casas de forma virtual. Por tratarse de un espacio para el cine nacional, y por estar en una semana con varios estrenos simultáneos, nosotros también estamos de estreno.
Publicamos, como primicia, partes de una entrevista con Kurt Hollander, director, productor y escritor de Carambola, que se acaba de estrena el pasado viernes a nivel nacional.
Carambola es la historia de El Vago, un jugador de carambola, que gana un salón de billar en una partida, con todo esto ,le sucederán nuevas estratagemas sobre su nueva empresa. Obra de una realizador norteamericano afincado en la ciudad desde hace años, y que además trabaja como escritor, traductor, critico literario y cinéfilo.
Escuche del realizador siete fragmentos que se prepararon para éste espacio. Cada uno de ellos pone en la mesa temas delicados, puntos de encuentro y, parte del motivo de esta columna, presentar otras maneras de concebir el séptimo arte.
(Ésta entrevista se grabó en un cafetería entre avenida Revolución y avenida Jalisco un día del mes de noviembre; notará la atmósfera, relájese.)
1. Sobre el cine
2. Sobre la vanalidad y las historias
3. El cine independiente
4. Las proyecciones
5. El primer corte
6. Paco Ignacio Taibo II y otros
7. Contando cuentos…
Tras lo dicho, hágame saber su sentir.
¿Le parece escuchar más, leer un poco menos? ¿Ha ido al cine últimamente?
Me alegro que todavía esté allí, estimado “cinero” en vías de la extinción.
Vaya a darse una vuelta, juegue carambola, tómese un café y platique sobre México. Es un lugar simplemente desconocido.
Manolo Vergara G.
Por una extraña coincidencia fui a ver Bajo California: El límite del tiempo, hace unos siete años. Esto me despertó una obsesión imparable por el cine mexicano. Dos años despúes me convertí en una butaca más de la Cineteca Nacional. Por ese tiempo, en la universidad, devoré cuanta película paso en mis manos, en talleres, muestras, salas, sofás y tardes aburridas.
Soy adicto al cine. Soy mexicano. Y tengo menos de veiticinco años. Mis gustos excéntricos van del cine de ficheras de los años ochenta y noventa, a las películas prohibidas que se producen en Estados Unidos y no se exhiben en México, al cine de rancheros, a las comedias-erótico-albureras, las épicas y las de ciencia ficción, todas con algo en común, mexicanas.