Sus trabajos en México han explorado las relaciones familiares y la amistad como en Sólo con tu pareja e Y tu mamá también. En Y tu… se hizo acreedor a más de 31 premios internacionales junto con su hermano Carlos, también cineasta apasionado.
¿Cuál es el éxito de Harry Potter y el prisionero de Azkaban? Hay varías respuestas: el misticismo, lo mexicano, la adolescencia, lo que pasa, lo que pasará y lo que no pasa. La duda metódica es parte de esta respuesta. La capacidad para imaginar lo que esta más allá de la pantalla es lo que nos atrapa.
Repito. NO SOY FANÁTICO DE HARRY POTTER. Esto es hasta cierto punto problemático, porque me tachan, con facilidad, de amargado. Es infundado su enojo, pues la Fantasía es un lugar tan diverso como el publico infantil, juvenil y anexos.
Esto viene al caso por el tema discutido, con el vaivén de los años, dentro del arte en cuestión: las adaptaciones cinematográficas.
La Literatura ha sido una, no la única, fuente de inspiración para el séptimo arte. De la literatura al cine es un libro fundamental sobre los limites de la interpretación de la palabras y las imágenes.
En este terrero común siempre he tenido una postura radical, todo esto porque las artes por sí mismas son diferentes y sus conjunciones son conjeturas no cómo las originales, la literatura no es cine. El cine no es literatura. El cine, en su esencia, es una ficción que implica una gran similitud con la realidad.
Le invito a fantasear. A leer. A ir a las películas.
La legión de fanáticos de este evento global, me ha querido dar una lección para convencerme de ir a depositarme en una sala, pero sólo le creo a uno, al padre de familia, que a pesar de no ser el típico espectador, le ha encontrado el sabor. La simpatía con él, también es por un razón: tiene hijos. Ello es un plus. Tiene la fuente de saber vivencial. Créale.
¿Usted va al cine a fantasear o va a consumir una fantasía con envoltura?
Recordatorio. No crea que me he olvidado del cine de miedo a la "mexicana". Le estoy preparando una lista especial. Es noviembre, todavía.
Manolo Vergara G.
Por una extraña coincidencia fui a ver Bajo California: El límite del tiempo, hace unos siete años. Esto me despertó una obsesión imparable por el cine mexicano. Dos años despúes me convertí en una butaca más de la Cineteca Nacional. Por ese tiempo, en la universidad, devoré cuanta película paso en mis manos, en talleres, muestras, salas, sofás y tardes aburridas.
Soy adicto al cine. Soy mexicano. Y tengo menos de veiticinco años. Mis gustos excéntricos van del cine de ficheras de los años ochenta y noventa, a las películas prohibidas que se producen en Estados Unidos y no se exhiben en México, al cine de rancheros, a las comedias-erótico-albureras, las épicas y las de ciencia ficción, todas con algo en común, mexicanas.