Por Abraham Guerrero
El pasado viernes, Bruno Marioni, delantero de los Pumas, cuestionó el valor del último partido del torneo mexicano para los felinos en contra de Dorados, en comparación con el encuentro de vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vélez Sarsfield de Argentina.
Los argumentos del atacante se basaron en que Pumas ya ha sido campeón de Liga, y recordó el bicampoenato del 2004, por lo que dijo, buscarán el inicio de una línea de éxitos internacionales, con la Copa Libertadores en puerta para el año 2005.
Incluso, puso como ejemplo el Mundial de futbol sobre cualquier otro torneo. La jerarquía que Marioni otorgó a la Sudamericana, que francamente es un torneo menor, refleja que para los universitarios el año ha sido malo y que este respiro de éxito es para aferrarse con garras y colmillos.
El panorama luce alentador para los auriazules, quienes sacaron el empate sin goles en Buenos Aires. Pero los Pumas tienen que cuidarse de un empate con goles, porque los tantos que Vélez anote como visitante cuentan doble en caso de desempate. Si hay empate con goles, los mexicanos quedarían fuera de la final de la justa sudamericana. Así que sólo pueden salir a ganar.
A pesar de esto, Marioni insistió darle menos importancia a lo que le quedaba a Pumas en la liga mexicana...
Pero nada de lo que haya dicho el argentino tendrá valor si su equipo no logra el pase a la final de la Copa Sudamericana. Y entonces habrá que preguntarse si se pueden poner en la balanza las competencias, como si fueran manzanas. Y ya me imagino a muchos aficionados Pumas (como de cualquier otro equipo) preguntándose si vale la pena desechar un torneo por otro, con la obsesión de ganar lo que sea, sin importar que se trate de una cascarita al final del entrenamiento. O qué, ¿piensan que los aficionados no distinguimos entre el valor de un torneo y otro?