En enero termina la tregua navideña propuesta por el Instituto Federal Electoral y a partir de ese momento comienza la temporada de comicios según lo estipula la ley. Desde ahí hasta el 6 de julio, cada partido o coalición podrá gastar, sólo en la promoción de su candidato a la Presidencia, 651 millones de pesos, equivalentes a 3 millones 581 mil pesos diarios.
Para financiar sus campañas, los partidos recibirán del IFE 2 mil 133 millones de pesos y podrán recibir financiamientos privados hasta por un peso menos de lo que perciben por ley, de modo que podrán gastar hasta 4 mil 266 millones, eso sí, habría que ver si organismos como Convergencia o el Partido del Trabajo pueden recaudar tanto dinero.
La lista es como sigue: 632.7 millones al PRI, 573.3 millones al PAN, 372 millones al PRD, 196.7 millones al PVEM, 137.3 millones a Convergencia, 139.3 millones al PT, 41 millones a Nueva Alianza e igual cantidad a Alternativa Socialdemócrata.
Como consecuencia de la desconfianza a las elecciones organizadas por angelitos como Manuel Bartlett o Emilio Chuayffet, la oposición insistió en quitarle el control de los comicios al gobierno y crear, además de un organismo ciudadano que las vigilara y sancionara, un esquema de financiamiento que promoviera la equidad, ya que antes el PRI recibía dinero de instituciones como la Lotería Nacional, Banrural, las secretarías de Estado, etcétera.
Con el tiempo, el dinero a los partidos ha ido aumentando, ya que la ley estipula que en año electoral se debe hacer un cálculo de cuánto cuestan los spots de radio y TV, cuántos puntos porcentuales de la votación tuvo cada organismo y de ahí se definen los montos. Así se ha llegado hasta la cifra definida ayer por el IFE
Muchos dirán que ese dinero es una inversión en la democracia, de hecho, ayer el consejero verde, Marco Antonio Gómez Alcántar, dijo que la ley estipula que ese debe ser el monto y que el dinero destinado a las elecciones no es un gasto, sino una inversión.
Sería irracional pedir que el IFE desapareciera o que se terminara el financiamiento estatal a los partidos, sin embargo, a la vista del reducido presupuesto que existe para actividades sustanciales como la educación, la salud o el combate a la pobreza, resulta más que necesario reformar la ley para llegar a campañas más cortas y reducir la cantidad de dinero que el Estado entrega a los partidos.
Ayer, los representantes del PAN, PRD y Alternativa pidieron que se baje el tope de financiamiento. Es hora de presionar a los partidos para que hagan realidad esa necesidad. Se escuchan propuestas.
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