Esta ha sido una interrogante que desde siempre me ha causado curiosidad. Por supuesto que hay ciertas características físicas, ademanes, e incluso actitudes que modificamos con el tiempo, pero ¿en el fondo no somos siempre los mismos?
Con esto no quiero decir que las personas no podamos mejorar, simplemente creo que la naturaleza de una persona es y será siempre la misma... ese es de cierta manera el argumento de Una historia violenta de David Cronenberg.
El director de cintas como Crash cuenta ahora una historia similar a la de Kill Bill pero con su estilo, definitivamente un estilo muy diferente al de Tarantino.
En ambas cintas, los protagonistas deciden alejarse de su anterior vida, deciden convertirse en personas completamente diferentes a las que son. Y lo hacen porque así lo desean, no por algún suceso extraordinario que les abra los ojos o los obligue. Simplemente desean cambiar.
También en ambas cintas los protagonistas son encontrados por su pasado y entonces sí son obligados a regresar a ser quienes eran para tratar de recuperar a esa persona que ahora son... suena enredado y en realidad lo es, pero si se piensa un poco suena también lógico.
Entonces, ¿la gente cambia o no? ¿Es sólo cuestión de decidirlo? ¿El pasado siempre terminará por regresar? Más allá de que ante los ojos de los demás todos merezcamos una segunda oportunidad, ante nosotros ¿somos capaces de dárnosla y cambiar por completo todo aquello con lo que estamos inconformes en nuestra vida?
(Vanesa G. Toca)
pd. Por cierto si lo que les gusta son las historias violentas les recomiendo las cintas de Takashi Miike.