José Ángel Parra
Independientemente de la sanción (al momento de leer este artículo será del dominio público) que la Comisión Disciplinaria imponga al artillero argentino Bruno Marioni y a sabiendas de que en cada jornada aumentan las fallas arbitrales, no sólo en nuestro país sino a nivel mundial, cada vez parece más recomendable recurrir a algunos apoyos de la tecnología para evitar todo tipo de injusticias.
Imaginemos que durante la Copa del Mundo algún futbolista proyecte un balonazo contra equis nazareno desde una distancia similar a la que Marioni sacudió a Miguel Ángel Chacón. Además de lo ridículo e indebido que sería sancionar al futbolista en cuestión, generaría --como ha ocurrido en otros certámenes-- un sinnúmero de suspicacias, que darían pie a manchar la competencia.
No faltará quienes digan que Chacón apenas suma cuatro actuaciones en el arbitraje de Primera División y con ello justificar el cartón rojo que mostró al goleador pampero. Sin embargo, son los propios expertos del arbitraje quienes, domingo a domingo, suelen criticar con mayor rigor a la gente de experiencia, como es el caso de Armando Archundia, no de los candidatos a asistir a Alemania 2006.
En el partido entre San Luis y Pumas, ninguno se atrevería a culpar al silbante por el descalabro felino, a sabiendas de que al momento del incidente (minuto 63) los tuneros ganaban 2-0. Pero, ¿qué habría sucedido si el encuentro estuviera más parejo? Dejar a los auriazules con un hombre menos habría dado pie a que muchos especularan con la salvación del cuadro potosino, que en este campeonato se juega su permanencia en el máximo circuito.
Lo increíble es que todavía hay quienes creen que Marioni intentó golpear a Chacón, a pesar de que semejante acto lo convertiría en un genuino maestro de la puntería (lo que debería llevarlo inmediatamente al balompié europeo). Quizá por la diversidad de interpretaciones que ocurren hoy en día en el arbitraje mundial, donde silbantes de un continente juzgan las faltas con más o menos severidad --a pesar de que las reglas de FIFA son iguales para todos--, es urgente que los jerarcas del futbol se preocupen más por auxiliar a sus árbitros, no sólo a que emparejen sus criterios, sino también en darles determinado respaldo de la tecnología para poder apreciar encuentros limpios.
Cualquier otra decisión ayudará a que continúen las sospechas en torno al “juego limpio” que tanto promueve la FIFA y que no nada más debe limitarse a las faltas que se producen en la cancha.