La mayoría de nosotros leímos su historia en la prepa, Café Tacvba hizo una canción sobre el tema y Alberto Isaac una excelente adaptación cinematográfica a partir de un guión de Vicente Leñero.
Bueno, quizá el nombre de los protagonistas no les sean tan conocidos, pero Carlos es ese mismo niño que tuvo que salirse una mañana de la escuela para decirle a Mariana que la amaba.
Creo que eso ya les suena más familiar, es el relato de Las batallas en el desierto, que no sólo es una gran novela de José Emilio Pacheco, también es un gran tema musical, así como una excelente película, que es más bien lo que me trae a escribir estas líneas.
Mariana, Mariana (1986) ganó 8 Premios Ariel incluyendo mejor película y mejor director, y narra el amor imposible que Carlos siente por la mamá de su amigo Jim.
La historia, que se desarrolla a finales de los años cuarenta, es la introspección de Carlos, que al encontrarse con un amigo, años después de lo sucedido, recuerdan sus “batallas” en la escuela y esa amistad surgida durante esos años.
La cinta muestra un México que va dejando atrás la revolución e inicia su transición a la modernidad, y aunque no es el tema central de la cinta si da un contexto de nuestro país en aquellos años, de lo sorprendente que puede ser tener una aspiradora en casa y el de ponerle “Ketchup” a la comida.
Si tuviera que dar la definición del amor platónico, creo que esta historia sería la mejor. Así es el amor no correspondido, oculto por imposible, pero no por eso menos intenso.
Alguna vez hemos tenido un amor así, y no precisamente nos hemos enamorado de la mamá de nuestros amigos, pero quizá sí de alguna maestra, de alguien mayor.
¿Y qué me llevó a escribir sobre esto? quizá la tentación que dan estos días para hablar sobre el amor, o quizá esa canción de los tacubos que suena en mi estéreo insistentemente, o quizá sólo el recuerdo de mis lecturas adolescentes.
Lo cierto es que esta historia es tan versátil que se puede recrear en varios géneros, y creo que un gran acierto fue que Alberto Isaac estuviera al frente de esto, ya que él era así, versátil. No sólo dirigió cine, también fue profesor, caricaturista, crítico de cine, nadador olímpico, artista de cerámica conocido, periodista y el primer director del IMCINE.
Así pues, Las Batallas en el desierto, Oye Carlos o Mariana, Mariana cuentan una buena historia, un amor platónico que merece ser difundido en todos los géneros y no podría decir cual de todas es mejor, porque cada adaptación tiene lo suyo y vale la pena leerla, verla o escucharla, o mejor aún hacer las tres cosas, las tres son muy recomendables.
(Gabriel Rojas)