José Ángel Parra
Cuando inició el proceso de Ricardo Antonio La Volpe, las promesas surgieron como cascada de la mente del estratega de la Selección Nacional. Entre ellas apareció el firme propósito de trabajar con los jóvenes para --¿por qué no?-- llevar a muchos de ellos a la Copa del Mundo Alemania 2006.
En aquella primera convocatoria, hace poco más de tres años, el estratega apostó desde un principio por las nuevas generaciones, aunque siempre procuró nivelar al grupo con futbolistas de experiencia.
Sin embargo, con el correr del tiempo La Volpe encontró los argumentos para justificar el incumplimiento del discurso original. La disculpa favorita fue el exceso de foráneos en los clubes del balompié nacional, quienes siempre han ocupado puestos clave en los equipos.
Entonces, convencido de que tenía que llevar necesariamente a los mejores, La Volpe decidió salir del paso con dos naturalizados.
Además, dada --según él-- la ausencia de figuras en nuestro balompié, el seleccionador intentó, sin éxito, abrirle camino al mexicano-uruguayo Nery Castillo e incluso le sugirió a su paisano, Walter Gaytán, acelerar el trámite de naturalización.
A Mario Méndez e Israel López los invitó a reaparecer en sus equipos (entonces ambos militaban en el Toluca), porque si no los veía iba a ser imposible que los pudiera convocar. Después propuso a la Federación Mexicana de Futbol que colaborara con el perdón de los castigados Aarón Galindo y Salvador Carmona, por ser jugadores “indispensables” en su proceso, con todo y que ellos suman siete meses sin jugar un solo partido.
En cambio, ¿qué ha sido de los jóvenes que La Volpe llevó a la Selección Nacional en las primeras convocatorias? De un grupo de elementos menores de 23 años (hace tres años) que formaban Eduardo Rergis, José Antonio ‘Gringo’ Castro, Carlos Morales, Diego Martínez, Fernando Arce, Alberto Medina, sólo figuran aún en el tricolor Juan Pablo Rodríguez, Omar Bravo, José de Jesús Corona, Ricardo Osorio y Luis Ernesto Pérez. Pero sólo parecen tener posibilidades reales los dos últimos.
Aunque interesantes, las recientes incorporaciones del santista José Antonio Olvera y el rojinegro Andrés Guardado, no lucen tan firmes como para que alguno de ellos aparezca en la lista de abril, dado lo apretado del grupo de futbolistas que tienen un lugar seguro.
Por eso, el discurso lavolpista quedará en un clásico concierto de contradicciones. Sí, otro más…