En el curso de estos días, durante el cierre de las actividades de “Ambulante”, Gira de Documentales, en la
presentación de Toro Negro, uno de sus codirectores, Pedro González-Rubio hizo acto de presencia.
Lo emblemático fue saber que el documental fue autofinanciado, casi en su totalidad, hasta ya entrados en la postproducción y que se grabó en una cámara casera miniDV. Esto sorprende y motiva a nuevas generaciones ha acercarse al quehacer fílmico, no desde la técnica, sino desde el lenguaje y la estética del medio.
Hablando en torno al video, el Tercer Festival de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (FICCO), en este año, hará un ciclo específico de ésta nueva contrarespuesta en el cine: México Digital. Esta recopilación de obras trae a la vista el trabajo de documentalistas, artistas y cineastas que han encontrado en el arte del video una nueva forma plástica de narrar ocasiones, acontecimientos, recreaciones, juegos y siempre propuestas disidentes.
De entre las 29 propuestas, préstele atención a las siguientes:
Alicia en el subterráneo: historia no oficial del multiforo Alicia de Alejandro Ramírez
Amores perros de Fernando Llanos
Cabecitas de Renato Ornelas
De nadie de Tin Dirdamal
Del olvido al no me acuerdo de Lupita Miranda y Ramón Cervantes
La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas de Gerardo Tort
La mujer de Benjamín de Juan Carlos Rulfo
Los niños de Morelia de Juan Pablo Villaseñor
Temporada de Patos de Roberto Chellet
Y tu mamá también de Manuel Hinojosa
Vadría la pena recordar una frase de Pola Weiss : “el cine sería la épica; la televisión, la lírica y el videoarte, la poesía.” Nunca es tarde para darle una oportunidad a nuevas formas de cine, dadas las condiciones de escasa variedad en la cartelera cinematográfica. En México devoramos cine, ¿acaso es cine mexicano, el que no vemos?
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Aviso: El equipo del CINÉFILO UNIVERSAL, irá a las proyecciones, trátelo de identificar, llevará una gorra negra con la leyenda “ULTRA”.
El que lo encuentre se llevará una sorpresa.