Pedro Iván Quintana
Fue Francis Fukuyama el que terminó con la polémica: ni los bilardistas ni los menotistas tenían la razón, se acabaron las ideologías y, señoras y señores, ese es el fin de la historia. A lo que nos quedó le llaman pensamiento único y sería mortalmente aburrido si no fuera porque existen los matices. Y como a mediados de año tenemos un compromiso trascendental, aprovecho este blog para hablar de esos matices.
Al ex técnico del Jubilo Iwata y actualmente parte del cuerpo técnico del Johns Hopkins University, en la liga estudiantil de Estados Unidos, lo odian los menotistas porque los descobijó. Pero tampoco les cae muy bien a los bilardistas, porque los dejó sin el feroz enemigo que se comía crudo a los niños, y ahora no tienen a quien darle de palos cuando asoma la cabeza.
Pero los menotistas y los bilardistas siguen por ahí, sólo que se han cambiado de nombres. Es fácil reconocerlos por los matices. Por ejemplo, en México menotista es Ricardo La Volpe y bilardista es Manuel Lapuente.
¿Y cuál es la diferencia entre uno y otro? Bueno, a grandes rasgos, el menotista juega preocupado por la tribuna mientras que al bilardista sólo le interesa el resultado.
¡Ah, entonces el menotista es el bueno de la película! No en automático, porque a veces, con el afán de jugar para la gente van todos felices al ataque, hacen túneles, bicicletas, cambios de juego y triangulaciones, pero cuando pierden la pelota, ¡zaz! viene el contragolpe, los que tenían que salir en línea andaban por el área chica rival (dicen que así se van a meter la liga en el bolsillo) y muchas veces terminan goleados, ya ven lo que le pasó al FC Dos Trabalhadores del profe Lula.
El bilardista (o lapuentista, ya quedamos), juega por los intereses de los dueños del equipo, que se resumen más o menos en hacer un montón de puntos, de la forma que sea. Claro, el dueño siempre está atento a como se dirige el equipo y por eso, si hay que usar diademas y radiocomunicación, se vale. Al final de cuentas esos conjuntos prefieren conseguirse buenos gerentes. Y si al público le va mal, bueno, lo que cuenta al final del torneo es la estadística en la tabla general.
Mí teoría personal es que los bilardistas están súper atentos a ver quien es el empleado del año en el Murder King y en automático lo reclutan y lo ponen de candidato para algún equipo de Tercera División y luego lo van ascendiendo poco a poco y un día nos los topamos en la liguilla y aspirando al título.
Hay otros que suspiran por el título, pero todo indica que la liga (esa de las que no son de hule) ya se les fue. Son los que juegan en el Atlético Augusto Monterroso.
En fin, ya viene el Campeonato Mundial, la liguilla se está poniendo candente y puede ser que mañana nos desayunemos con la noticia que el mismísimo César Luis Menotti viene a dirigir al Veracruz, así que viene a cuento preguntar, ¿Tú a quien le vas, a los bilardistas o a los menotistas?