Ángel Soto M.<
Quienes pudieron observar la transmisión del partido entre el Chelsea inglés y el Barcelona de España el pasado miércoles, formaron parte de poco más de 90 minutos que fueron un deleite.
El encuentro como tal no resultó un juego para recordar siempre, pero sí lo fue el desempeño de Rafael Márquez. El zaguero mexicano de la Selección Nacional derramó clase en cada jugada. Igual barre con fuerza o mete la pierna, que golpea el balón con toque de billarista, tal como hizo en el centro que Samuel Eto’o remató para anotar el 2-1, gol que significó el histórico triunfo del Barcelona en el potrero de Stamford Bridge.
Márquez fue parte de una victoria que para el Barcelona resulta gloriosa y que podría volverse épica para el futbol mexicano, toda vez que si el club blaugrana elimina al Chelsea el 7 de marzo, se perfilará como el gran favorito para conseguir el trofeo de la Liga de Campeones, algo que ni el Real Madrid de los 80, donde Hugo Sánchez era la figura, logró ganar.
Nos guste o no, el futbol es la disciplina que más espacios acapara en los medios informativos de nuestro país, lo cual no lo hace ser forzosamente el deporte que lleve la bandera de prioridad en cuanto a noticia y nivel de cobertura, eso ya es cuestión de enfoques.
Sin embargo, cuando se trata de un mexicano que triunfa en la liga más competida del mundo y es pieza clave de uno de los mejores clubes de la actualidad, la cobertura debe, necesariamente, volcarse a él.
Pocas veces México ha tenido estrellas internacionales en competencia dentro de la arena de los dioses, luchando cuerpo a cuerpo con los más poderosos gladiadores del planeta y es ahí cuando debemos sentirnos orgullosos de ellos, tal como sucede en otras latitudes, donde el éxito no se convierte en un pretexto para las envidias.
Por ello, creo, es momento de atender y dar espacios a los nuestros, a nuestro Clásico entre Guadalajara y América del fin de semana, al fantástico trabajo que hace Javier Aguirre en el Osasuna, que nunca en su historia había tenido una temporada como la que lleva de la mano del mexicano, a Jared Borgetti y su lucha por ganarse un sitio de respeto en el futbol inglés, o a los Pumas y su crisis de resultados que podrían sumirlo en la posición más comprometedora de su historia para el torneo que entra.
Menciono sólo ejemplos de futbol porque este espacio del Once Inicial está creado para ello, pero también tenemos figuras que merecen seguimiento en otras disciplinas como el atletismo, los clavados, el beisbol, el basquetbol, el boxeo y hasta el futbol americano.
El asunto radica en que es momento de sentirnos orgullosos de los pocos personajes de éxito que tenemos en el balompié. Es hora de que los medios de información nosotros, les demos las portadas y los principales reportajes a los triunfadores mexicanos, no a la bonita rusa o la ucraniana del patinaje o al bobo holandés o japonés que cae y da para la foto, o a la rusa que se agacha y enseña las piernas torneadas que produce el tenis. Vaya, caray, es momento de darle paso al sentido común, a nuestros triunfadores, como en este momento lo son Márquez y Aguirre…Venga señores, muchas felicidades.