El evento estelar del Tercer Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la
Ciudad de México (FICCO) fue una proyección, espeluznante y alucinante, del
filme Nosferatu de F. W. Murnau, en el islote del bosque de Chapultepec, donde
típicamente se han visto ballet y cisnes.
En
una llegada caótica, pues Paseo de la Reforma y el Bosque, hace esquina, en
lugares muy extravagantes: se arriba a una caminata larga y solitaria por
paseos interiores, que fueron reservado a reyes, presidentes y distinguidos
señores. Todos estos caminos nos lleva a un islote. Este islote, rodeado por
parajes oscuros deja la imaginación volar.
Llegando
al graderío, tres grandes estructuras que miran hacía el estanquen hacen aparecer
una pantalla blanca, solitaria. A un costado, de la proyección, un grupo de
instrumentos está resguardando codiciosamente lo que va suceder.
El
tiempo llega a un límite cuando emana una calida voz que anuncia: “tercer
llamada”. La oscuridad circundante, cada vez más densa, invade el desorden
permanece; hay personas que todavía llegan, hay voces varias, incertidumbre,
celulares encendidos y lámparas que alumbran a los asistentes. Un vorágine de
publicidad hace su aparición en la pantalla.
Hay
una rechifla. El público odia la publicidad, pero es el mal necesario del este
festival. El claroscuro del espacio ya ha acostumbrado a los asistentes. Ya no
se sabe en que momento está por comenzar la Sinfonía del Horror,
honorable subtitulo al filme.
Sigue
el desorden, la gente no percibe que lo que se escucha, ya es The Alloy Orchestra. El silencio desaparece a su paso, una
delicadas frases de sintetizador y unas percusiones suaves. Son tres ejecutantes, esta inmensos en
sus emociones.
La
influencia de este director ha sobrepasado fronteras por una gran idea, todavía
hasta hoy vigente, del montaje: “crear un filme es tan parecido como una
sinfonía, donde todos los elementos tiene una armonía”. La proyección total van
desenvolviéndose paso a paso, el espectador en pocas ocasiones cree aburriese,
mantiene una atención envidiable.
¿Ahora
que está por pasar? Unos textos están ya en la mente de todos nosotros. Las
típicas placas de diálogo, los estrambóticos encuentres, el uso de filtros,
negativos en diferentes tonalidades y esa sinfonía de horrores está volviendo a
la vida. Al poco rato te acostumbras, el día es color sepia, la tarde es
magenta y la noche es azul.
La
historia es ya de conocimiento público, el mito del vampiro ha pasado por la
historia del cine más de una sola vez. En esta versión va así:
“Hutter, un
empleado de bienes raíces, viaja desde la ciudad de Bremen, en Alemania, hasta
Transilvania para cerrar la compra de un inmueble con el conde Orlok. Hutter
pernocta en el castillo del extraño conde y al día siguiente se da cuenta que
tiene dos pequeñas heridas en el cuello. Hutter pronto descubrirá que el
misterioso conde Orlok es en realidad una siniestra criatura que se alimenta de
sangre.” Recuerdo varias caracterizaciones singulares, pero el personaje de
Conde Orlok, interpretado por Max Schreck, ha sido el modelo.
Ya
de camino a la ciudad veo el claroscuro de la noche, no vaya a estar esperando
el Conde Orlok, en una esquina.
Aviso:
Estaremos regalando pases para las funciones del FICCO, para los primeros tres en
contestar: ¿de qué año es el filme
de Nosferatu de F. W. Murnau? Favor de dirigir los correos a djgaos@yahoo.com.mx