Hace seis meses, cuando acudí a la segunda Conferencia Sudafricana sobre Sida, en Durban, aproveché la oportunidad para practicarme un examen rutinario de VIH. Estos análisis no tratan de detectar el virus, sino los anticuerpos que producimos para combatirlo y que pueden tardar en aparecer hasta 90 días.
Por lo tanto, un resultado negativo sólo garantiza que estuviste libre de la infección hasta tres meses atrás y para tenerlo actualizado debes hacerte un segundo test. Para combatir la desidia, que ya me estaba ganando, y darme una idea de cómo está la lucha india antisida, decidí hacérmelo aquí.
La primera dificultad fue descubrir dónde diablos se realiza. Acostumbrado a países como Sudáfrica, Tanzanía y Kenya, supuse erróneamente que en las calles abundan las ONG que tienen VCT (centros de consejería y examen voluntario), pero no es así. En internet encontré referencias a hospitales, lo que me daba flojera porque parecía mucho trámite, y nada de ONG. Localicé tres grupos de acción antiVIH y les envié mails preguntando dónde hallar un VCT.
Dos, de plano, ni me pelaron. En otro se tardaron en contestar, pero lo hicieron y me recomendaron un hospital del que ya tenía la referencia. Así que a buscarlo en el mapa. En el camino se me pegó un chaval que juraba no querer dinero sino practicar su inglés, y que insistía en decirme dónde estaban los mejores bazares. Su truco consiste en engañarte para que compres donde a él le dan una comisión que, por supuesto, te cobran a ti en un sobreprecio. Harto de estos engañabobos, no le dije a donde iba y lo hice caminar junto a mí dos kilómetros, hasta que ya no hubo más bazares a los que me pudiera llevar y preguntó a dónde iba. Al saber que a un hospital se le quitaron las ganas de practicar idiomas y se fue.
Por fin llegué al hospital. Fue un lío localizar el VCT, tardé 40 minutos porque nadie sabía lo que era. Resultaba embarazoso estar aclarando que es donde te hacen la prueba del sida (lo de VIH no les sonaba a nada). A mí me da igual, pero estoy seguro que el 90% de la gente se sentiría desanimada en una situación similar y preferiría dejar de buscar el VCT antes que repetir a 20 personas que quiere saber si tiene sida. La importancia de eliminar los estigmas contra la gente con VIH tiene dos caras muy importantes: una es de comprensión y solidaridad y la otra de salud pública. Una sociedad que maltrata a su gente con VIH está promoviendo que nadie se vaya a examinar y que el virus, por lo tanto, se siga extendiendo en ella. El que discrimina a quienes tienen VIH está poniéndose a sí mismo en peligro.
Me alegró ver que no había ningún problema para que me hicieran el análisis, ni por haber llegado por cuenta propia ni por ser extranjero. Me pareció curioso que en el impreso de solicitud hay que marcar una de tres opciones: "Male. Female. Eunuch." Por eunucos designan a las personas que han cambiado de sexo.
Vi otros dos asuntos, además:
Uno es que regalan condones que van a expirar dentro de tres semanas. El consejero, que por otro lado es muy amable, se molestó cuando se lo dije y replicó que la gente es informada de eso y sin duda los usará todos antes de la fecha de caducidad. Sí, cómo no, no creo que nadie se hubiera enterado si yo, que soy un metiche irreparable, no anduviera metiendo la nariz en todos lados.
El segundo tiene que ver con la moralidad india, el país sexualmente más conservador del mundo, según la encuesta Durex 2005. En el consultorio tienen unos dibujos de cómo se puede contagiar el VIH. Aquí no se vale andar con desnudos ni situaciones explícitas, así que pintan las sombras negras de una pareja que se está dando un beso (esto ya es todo un atrevimiento; las películas de Bollywood --los estudios de Mumbai/Bombay que producen más que Hollywood-- son famosas porque los enamorados nunca se besan). Le señalé al consejero que esto podía confundir porque: a) se fortalece la idea falsa de que el virus se contagia por la saliva y con ello se justifica la estigmatización de los infectados; b) en personas muy desinformadas, se puede hacer pensar que son los besos, y no el intercambio de fluidos corporales durante la relación sexual, los que generan el riesgo, así que se vale hacerlo pero sin meter la lengua.
Mi interlocutor no estaba para bromas y otra vez no le gustó mi comentario. Pero eso fue hace cinco días, hoy fui a recoger el resultado y muy sonriente me dijo que no problem.
De todos modos, y considerando que India tiene más de cinco millones de personas VIH + (la segunda peor cifra del mundo, que muy probablemente está subestimada), me doy cuenta de lo difícil que es ser responsable y hacerse el examen. A pesar de tener acceso a información y estar preocupado por el tema, me costó trabajo analizarme. Hacen falta decisión y medios. ¿Y la gente normal, que ni está tan enterada ni le preocupa conocer lo que podría ser una mala noticia?
Mi primera reacción fue criticar a India por no disponer de un programa de atención eficaz ni siquiera en su capital, pero después pensé en México: yo sé dónde se hacen esos exámenes porque he ido antes, pero... ¿lo sabe todo el mundo? Los lectores de este blog, que se informan y vagan por internet, ¿saben dónde y cómo hacerse el test? ¿Ya fueron? ¿Les importa?