Tiene sólo 50 segundos, tiempo que tarda la luz roja del semáforo en ponerse verde, para conseguir impresionar desde su monociclo jirafa a los fastidiados automovilistas que lamentan tantos altos a su paso, mientras el sol a plomo los estresa. Debe derretir, más que el sol chilango, la indiferencia y conseguir que le den unas monedas. Esto lo repite hasta un centenar de veces al día.
Los semáforos, espacios subterráneos donde el subempleo y la ley del más fuerte amotinan todo el año en la mayor parte del día desde limpiaparabrisas, payasos nalgones, dragones, cilindreros, vendedores de tarjetas telefónicas, edecanes de restaurantes o súpermercados, periodiqueros y hasta artistas de distintas disciplinas.
Se llama Rafael Galván, tiene 24 años de edad y estudió la técnica del clown con Azis Gual y con el ruso Anatoli Locachtchouk monociclo y clown. Locachtchouk, ex director del circo soviético, es desde hace algunos años el gurú de las recientes generaciones de artistas teatrales del país.
Rafel se autonombra a sí-mismo obrero del arte, por eso porta un traje color naranja-dejameciego, parecido al que usan los empleados de limpia de la capital más un casco de electricista. Desde hace seis años hace teatro de calle, o teatro a cielo abierto, donde usa como escenario el espacio público para interpretar números con acrobacias, malabares o payasadas. "Prefiero los semáforos y no irme como todos al Zócalo o Coyoacán", asegura.
Bajo el inmeso calor del cruce de avenida Cuauhtémoc y doctor Erazo, colonia Doctores, se puede tener la oportunidad de verlo los viernes al mediodía dando art-show-bussines montado en su monociclo jirafa desde el cual se desplaza entre vehículos que esperan el siga.
-- ¿Envidias? --“Siempre. Muchas veces han llegado a querer madrearme en los semáforos donde me pongo a trabajar porque les quito el trabajo a otros payasitos o malabaristas. La gente me da dinero y no a ellos. Una vez, recuerdo, colocaron aceite en el poste que usaba de apoyo y poder subir a mi monociclo".
Sin embargo, no todo es jaloneo por los espacios, también hay anécdotas graciosas. "Una vez en Acapulco, junto con unos amigos, después de desarrollar nuestro número pasamos a recoger unas monedas y alguien de los automovilistas colocaron en el casco un poco de cocaína y mota; por supuesto, no le pusimos" (risas).
Unas veces le acompaña su primo Ferrer Galván o su amigo Erik Muriac, integrante del grupo de teatro Compartan la Bulla. Otras ocasiones, sólo el okupa las calles. Junto con ellos forman el grupo de teatro de calle Rasferi. "Sí, me considero un urbanitas completo. Creo que mi trabajo no lo puedo desempeñar en un pueblo, por ejemplo, porque ahí no pasan la cantidad de automóviles que en este crucero y, además, todo mundo ya me conocería y no me darían dinero. Aquí, en cambio, siempre conozco a personas diferentes todos los días". Dice que trabajando en la vía pública se le han acercado personas con la finalidad de contratarlo para trabajar en antros, fiestas o invitarlo a presentarse en festivales.
Como dato curioso: agenda los lugares de trabajo. Los miércoles y viernes se aposta en avenida Cuauhtémoc y doctor Erazo; martes y jueves, en calzada de los Misterios y Manuel González; por último, los sábados hace malabares en avenida Insurgentes y Mixcoac.
Como artista de la calle ha participado en la Cumbre Tajín 2002, Cumbre Tajín 2003, Festival de Teatro de calle Zacatecas 2003, Vuelta Clown en 80 días en 2004, Festival de Primevera de la ciudad de México, 2003, 2004 y 2005 y Festival Internacional de Pantomima 2004 y en 2005.
Estará presente en noviembre en el Festival Internacional de Pantomima Puebla 2006 y este sábado a las 5 de la tarde en el Festival de Primavera en el Teatro de la Ciudad del DF.
Ya son las 12 menos 15 de la tarde y es el único que trabaja en este cruce peatonal. A este personaje citadino que gusta de espectáculos pasa-calle y clown unas veces le sonríe la fortuna; otras no. En esta ocasión sólo regresa con dos monedas en la mano. . Quizá en la siguiente ocasión le vaya mejor.