Alba Jaramillo García
Es absurdo que mientras los avances tecnológicos hacen suponer al mundo que estamos a la vanguardia, las demostraciones de xenofobia en los estadios nos regresen a tiempos de la prehistoria.
A menos de cuatro meses de que dé comienzo el Campeonato Mundial, las demostraciones de racismo han rebasado cualquier medida que se puede tomar dentro de un estadio de futbol y no parecen disminuir en lo más mínimo.
Recientemente se reunieron representantes de la FIFA, la ONU y la Unión Europea para tratar de llegar a una solución a este problema que se expande rápidamente en estadios de países "de primer mundo".
Entre los que destacan España e Italia. En España el principal objetivo de estos insultos ha sido el jugador Samuel Eto'o, mientras que en Italia el jugador de Costa de Marfil, Marc Zoro, intentó detener el año pasado un partido luego de que una gran parte de la afición del Inter de Milán lo insultara.
"El racismo ha dañado desde hace mucho tiempo al futbol. Siempre hemos adoptado una firme posición contra esta plaga y recientemente el comité ejecutivo aprobó una enmienda en el Código Disciplinario de la FIFA para imponer sanciones más severas" , declaró en la capital austriaca Joseph Blatter, presidente de FIFA.
Las medidas aprobadas por el comité ejecutivo de la FIFA abarcan desde suspensiones de partidos y deducción de puntos (3 por una primera infracción, 6 por la segunda y descenso de categoría por posteriores ofensas) hasta la descalificación del equipo en cuestión de una competencia según el caso.
Pero yo me pregunto si realmente estas medidas deben ser atajadas en el campo, es decir, ahí pueden amonestar a jugadores y equipos, pero creo que no se ataca el problema desde la raíz, pues es a todas luces un factor cultural que logró escurrirse al ámbito deportivo.
Prueba de esto son las quejas que dejó salir al aire Zoro en noviembre del año pasado, cuando denunció haber sido objeto de insultos raciales incluso fuera del campo.
"En Milán me ha pasado de ir de compras y haber sido maltratado", declaró a los medios locales el jugador.
Actitudes como esta desacreditan a aquellas voces que alegan que dichos cantos son emitidos para sacar de concentración al rival debido al apasionamiento que desata un encuentro de futbol.
¿Tú qué piensas, hay alguna manera efectiva de combatir esta plaga o será un problema en Alemania?