He pecado un poco de aventurero desde la semana pasada. Los festivales ofrecen tanto, que dentro de eso tanto, podemos perder, lo digo por mí, la cordura. Parte de esa emoción es un remate de la semana pasada en mis pasos por la ciudad de Guadalajara, para tratar de atestiguarle un poco de esos días de funciones ininterrumpidas.
Ese domingo, exactamente de la semana antepasada, me brilló a las diez de la mañana. En el hotel, no muy lejano del centro comercial donde se llevaban acabo las proyecciones, me dispuse a relajarme un poco. Tomé todas esas horas de sueño que uno no se puede dar en la vida de trabajo de todos los días.
Ver más de tres películas en un día, hace que uno se revuelva con una facilidad entre las tres tramas, sus personajes, la música, las escenas o cualquier otro elemento de primera vista que uno logre ubicar con claridad en su mente. A partir del cuarto día esto tiene las consecuencias más graves.
Por eso sólo dos películas ese día. Tenía que escoger en un acto consiente mis opciones mejores. En la noche era la función de Fuera del cielo para todo el público en el Teatro Diana y el resto del día el complejo de cines ofrecería la vasta programación. Obligado por la parafernalia de una noche de luminarias, gente del medio y mucho público debía ir al Teatro Diana (donde estaba la alfombra roja de la fama).
Con la tarde relajada iría por azar a una sala a alguna hora a ver que pescaba. El resultado fue una película española que se llamó: 7 vírgenes. El filme trata sobre la salida de un “gandallita”, de la “tutelar de menores” dispuesto a vivir un fin de semana de agasajo por la boda de su hermano. Un filme más para el olvido, convencional, un poco social con la tónica de enseñar a vivir a la juventud por el camino de la verdad y la vida. Salí un poco desilusionado por la floja trama, pero me esperaba algo mejor.
Próximo a la función de gala regresé a dejar mis enseres personales para ir con lo indispensable, un par de lentes y mi boleto para Fuera del Cielo. Un poco como reflexión, en los últimos años, muchas películas nacionales tiene en el título la palabra “cielo”, será una idea inconsciente que no logramos conciliar del todo.
Tengo fresca la sensación de amplitud al entrar al teatro para la función del público. Un espacio dispuesto no sólo para cine sino para conciertos, teatro y eventos de toda índole, parece abrir la puerta a una experiencia única.
Fuera del Cielo, que primero se llamaría El Malboro y Cucú, iluminó un “pantallón” tipo estadio. El verso no me sorprendió, cuento a manera de moraleja, en el canon del cine de oro, donde un “malora”, que sale de la cárcel, desea regresar a reclamar a su mujer. Su mujer, para su mala suerte, anda con su archienemigo, un judicial; agreguémosle una pizca de un tío soplón, una mamá puta retirada, un hermano buscapleitos, una stripper oportunista y una familia de un político, que no sé porqué viene al caso. Todo hasta la mitad de la película me sonaba a “refrito”, aunque el sonido era envolvente y de calidad infinita.
Pasaron los ciento veinte minutos sin ninguna novedad. Salí al encuentro de la parafernalia viviente. Martha Higuareda lucía un vestido gris entallado y Demián Bichir daba sus palabras a las cámaras. La gente se arremolinaba ante ellos. Era un frenesí.
A ratos sinceramente creo que la gente no va al cine a divertirse ya nunca más. Pecan los mexicanos de repetir un molde del país sajón, que no en todo tiene la razón.
Si las pasadas entregas, algunos con desden no comprendían el porqué de este frenesí no les culpo. El desánimo por ver siempre lo mismo en las pantallas de mi país me anima a escribir de lo que podemos cambiar.
Esta entrega me he extendido para sólo dejarle una pregunta: ¿por qué nos da miedo ser originales? Al salir del Teatro Diana percibí una idea: el cine de mi país no tiene nada que ver conmigo.
Esto es alentador.
Quiere decir que apenas estamos gestado la manera de percibirnos como nación. Tomemos la oportunidad.
CONVOCATORIA PARA “LOS JUEVES DEL CINÉFILO”
A todo los CINÉFILOS UNIVERSALES se les convoca a mandar sus colaboraciones, para ser publicadas todos los jueves, en la sección en cuestión, con la siguientes condiciones:
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