Abraham Guerrero G.
Como si no fueran suficientes todas las críticas que se llevó Ricardo La Volpe al dar a conocer la lista de jugadores que trabajarán para el Mundial, el director técnico del Tricolor parece en el empeño en hacerse de más detractores que seguidores.
A mitad de semana, las cosas parecían más tranquilas después del huracán que se levantó el domingo anterior. Si a la gente no le gustó que llamara al ‘Chiquis’ o que dejara fuera a Cuauhtémoc, ni hablar, así lo quiso el señor. Pero solamente bastó que le abrieran el micrófono (en entrevista exclusiva para Televisa) para que, como dijera el propio Blanco, “se echara encima a los lobos”.
La Volpe perdió todo indicio de diplomacia. Se olvidó que es el entrenador del equipo nacional y se preocupó más por repartir golpes mandibulares, a aquellos personajes del balompié mexicano que han cuestionado algunas de sus actitudes.
Y así, pasaron Miguel Mejía Barón, Tomás Boy y el de siempre: Hugo Sánchez. Con fuertes descalificaciones, La Volpe se despachó a cada uno por los errores que tuvieron en su momento.
Por si fuera poco, Ricardo tuvo la puntada de explicar que no convocó a Óscar Pérez: para que no le hiciera sombra a Oswaldo Sánchez y lo pudiera desconcentrar. Con este comentario no sólo dejó la imagen del arquero de las Chivas como la de uno de los consentidos, sino que no dio su lugar a José de Jesús Corona ni a Guillermo Ochoa, quienes podrían pensar que van al Mundial como relleno para los interescuadras.
La Volpe se defendió al argumentar que acepta las críticas a su esquema de juego o por algún movimiento en el campo. No así, aquellos comentarios que afecten a su familia… ¿y entonces para qué lleva al ‘Chiquis’? Los aficionados y los guionistas de los programas cómicos se están ensañando.
Afortunadamente, el Tri iniciará mañana la concentración para la Copa del Mundo y La Volpe estará más ocupado en buscar un sistema que le ayude a llegar hasta las prometidas semifinales y no en hablar de más, ya que de no ser así, el cielo se le vendrá encima.