Día 268. Bangkok, Tailandia: gran ciudad de los ángeles
18-abril-2006
 
 
 
 
Buda gigante en el wat Pho.
Si la juzgamos por lo que se ve en Bangkok, Tailandia tiene un fuerte compromiso con la modernización. A diferencia de casi todos los países que he visitado en este viaje (con la excepción de Mozambique y más o menos Nepal), nunca fue colonizada por Gran Bretaña y por lo tanto, el inglés no es idioma cooficial. Sin embargo, está en todos lados, desde los anuncios de tráfico hasta la gente de la calle, que en una gran proporción entiende el lenguaje básico.

Son muchos los que lo hablan muy bien (aunque la distancia fonética desde las lenguas orientales hasta las nuestras con frecuencia dificulta la comprensión).

El producto interno bruto (PIB) por habitante es casi cuatro veces el de India, a pesar de lo cual los precios son casi iguales por una calidad muy superior. El PIB por persona de México es mayor, pero Bangkok parece tan desarrollada como el DF y a veces más. Sin duda está mejor organizada, aunque los atascos de tráfico son monumentales. Algo falla por ahí.

Y, como es norma general en Asia, es mucho, mucho más segura: siempre puede ocurrir que tengas muy mala suerte y sufras una agresión; no obstante, aquí uno se cuida de robos, no de asaltos; del carterista, no del maniático empistolado. Por su belleza, economía y, sobre todo, seguridad, Tailandia es el país del mundo que recibe más visitas de mujeres que viajan solas, en pareja o grupo sin acompañantes masculinos.

Se supone que hay muchos controles de calidad para la industria, incluida la turística, que es una de las principales fuentes de ingresos. Eso no impide que de pronto salgan mal las cosas, e infaustamente me tocó comprobarlo a mí: hace dos días desperté convertido en una roncha de 75 kilos: del cuello a los pies, me cubrían cientos de protuberancias rojas producto de la incursión voraz de tres regimientos y cuatro batallones de chinches. Cuando bajé a la recepción a quejarme, la chica descartó lo que decía casi sin mirarme: me levanté la manga para que viera mi brazo, ella pegó un grito que hizo voltear a la gente y me cambió de habitación. Yo hubiera preferido mudarme a otro hostal. El problema es que si pagas una semana por adelantado te hacen una rebaja y yo lo hice. Hoy, pi May me dijo que podría haber denunciado el hecho ante no sé qué departamento gubernamental y habrían cerrado el establecimiento para fumigarlo.

Para los cuates, esta ciudad se llama Bangkok. Para los demás, el nombre oficial es un poquito más largo: "Krungthep mahanakon amonratakanosin mahintara ayuthaya mahadilok popnopparat ratchathani burirom udomratchaniwet mahasathan amonpiman avatansathit sakkathattiya witsanukamprasit".

Para los monóglotas: "Gran Ciudad de los Ángeles, Sede de las Gemas Divinas, Gran Tierra Inconquistable, Ciudad Capital Real y Disfrutable de las Nueve Nobles Gemas, Morada Real Más Alta y Gran Palacio, Hogar Divino y Sitio Viviente de los Espíritus Reencarnados". O sea, nada qué ver con Bangkok, que es un nombre antiguo que los comerciantes extranjeros insistieron tercamente en usar, en vez de ser sensatos y adoptar el sencillo nombre oficial.

La falta de imaginación suele llevar a los publicistas a comparar las ciudades con alguna referencia famosa. Por ejemplo, decir que Ámsterdam es la "Venecia del norte", que Xochimilco es la "Venecia mexicana" y que Bangkok es la "Venecia de Oriente". ¡Ah, qué brutos! Sólo porque hay canales uniformizan a todas estas ciudades tan diferentes y dejan de lado lo que las hace únicas. Bangkok (como Ámsterdam y Xochimilco) no tiene nada qué ver con Venecia.

A los tais les encanta el agua y por siglos el centro de la vida local fue el río Chao Praya, del que antaño se desprendían muchos más canales que los que se pueden ver ahora. Tiene un sistema de transporte por barcazas bastante frecuente y agradable de utilizar. Pero su edad de oro pasó y ahora el centro de la actividad comercial y financiera se desplazó al este, a Siam Square, Silom y Sukhumvit, con rascacielos, innumerables centros comerciales, metro elevado (el famoso Skytrain) y vialidades con segundos pisos.

A pesar de tanta modernidad, los mercados callejeros siguen siendo enormes, divertidos y llenos de gente. La pasión de los tais es comprar y, cuando les entra la pasión, les da hambre, así que son muy abundantes los puestos callejeros de toda clase de garnachas deliciosas, además del delikatessen local: gusanos multicolores, negros escorpiones, cucarachotas de quítatequeahítevoy y otras gemas de la entomología oriental.

Como los días son severos por su calor y humedad, los tais salen al caer el sol y los mercados nocturnos son la gran atracción. Uno puede andar de compras, echarse una chelita o meterse a un antro, incluidos los de espectáculos eróticos --el próximo post será sobre vida nocturna--, para después continuar mirando y regateando.

Se venden artesanías originales y toda clase de piratería de grandes marcas, desde relojes hasta electrónicos, pasando por ropa. A mí no me va la ostentación en general, pero si me fuera, no le veo el caso a comprar un lujoso reloj de imitación del que todos van a saber que es un lujoso reloj de imitación, falso, piratísimo. Tapi y Pere, dos de mis amigos catalanes, se la pasan felices negociando precios y comprando.

En medio de tantas avenidas, edificios ultramodernos y turistas occidentales, la verdad es que uno no se siente en un lugar tan exótico como cabría esperar. India y Nepal resultaron para mí mucho más extraños y lejanos. Siempre llama la atención el gran número de monjes budistas con túnicas naranja y marrón que hay en todos lados --bueno, en el departamento de perfumería de las grandes tiendas se los ve menos--, pero es fácil acostumbrarse a ellos.

Choca el enorme, excesivo culto a la personalidad del rey y el nacionalismo: las avenidas, los edificios públicos y privados, los pequeños negocios y los puestos callejeros tienen siempre fotos y más fotos del monarca y su esposa en todos los tamaños posibles, en todos lados abundan el color real --amarillo-- y las banderas de Tailandia, en los cines, antes de que empiece la película, se escucha el himno nacional --todos tenemos que ponernos de pie-- mientras proyectan un corto con imágenes del rey y de gente muuuuuy agradecida que lo ama. En lugares públicos, los domingos por la tarde, suena el himno y los paseantes se inmovilizan. Termina y de súbito las decenas de personas que tienes alrededor regresan a la vida, se siente rarísimo.

Los wat --templos--, tengo que decirlo, parecen todos iguales. No se ve aquí la diversidad que hay, por ejemplo, en India. Al principio me gustó mucho el estilo arquitectónico de los techos, donde uno parece montarse encima de otros dos, pero ése y otros detalles se repiten en todos los wat, además de en los antiguos edificios civiles como el palacio real.

Adentro, el Buda. El Buda hasta la exageración: desde la estatua de 46 metros de largo y 15 de alto hasta la larga fila de budas idénticos en tamaño natural. Por ahí se les olvidó que uno de los últimos dictados del Buda fue: "Seguid mis enseñanzas, no a mi persona".

Mi personal y humilde consejo a los turistas --no especializados en orientalismo o budismo-- que vengan a Bangkok es visitar el conjunto del wat Pho, el wat Arun y algunos de los edificios del palacio real. Es muy interesante y con eso habrán visto lo que en muchos otros templos sólo se reproduce con mayor o menor éxito.

 
 
Comentarios (10)
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Temoris buen relato. Hasta que lograste eliminar a la bola de nefastos del blog. Salud

Enviado por cantinero - 18-abril-2006 a las 20:43  Enviar email al autor
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Que buen relato...por unos minutos me sacaste de la oficina y me transportaste hasta ese paradisiaco lugar....aunque como todo tambien tiene su lado "flaco" asi lo asumo ahora que nos cuentes como se vive la vida nocturna...

Me encanto esa pequeñita parte de sarcasmo conque aderezaste este post...

Recibe un fuerte abrazo.

pd. cómo sigues?..
Enviado por.. Mariwell - 18-abril-2006 a las 17:52
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Lo que más me llamó la atención de tu relato, Témoris, fue lo referente a la parálisis que provoca el himno nacional. No sé si me resultaría chocante o me daría envidia ¿ello se traducirá en verdadero nacionalismo o lo hacen sólo miedo de ser sancionados? Tanta devoción me recuerda el día que una amiga, un amigo y yo atravesamos la Calz. de Guadalupe a la altura de Tlatelolco y mi amiga se persignó porque, como todos sabemos, a vaaaaaarios kilómetros está la Basílica; yo ni cuenta me di, pero el amigo que iba con nosotras es su actual esposo y se casó con ella por ese detalle. Javicho: Qué gusto leerte, tomo nota del "acuse de recibo". Besos..

Enviado por.. Científica - 18-abril-2006 a las 16:43
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dislexico=piporro..

Enviado por.. chilangoleon - 18-abril-2006 a las 15:29
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Pero si hay bichos en Tlaxcala también! y se comen con salsita y tortillita de maíz!... bueno mi querido Chamacón, a seguirle con tu narración, mándame el link de tu pagina, no te olvides. Dejo mi sobrecin para que me la mandes!

Enviado por La Gorda Kleine - 18-abril-2006 a las 14:16  Enviar email al autor
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Me latió tu relato y confirmo una vez más mi deseo de visitar esas tierras y en especial para degustar unos deliciosos (me imagino) escorpiones fritos con arroz...... ..

Enviado por.. caminante - 18-abril-2006 a las 13:23
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Científica, aunque un poco tarde, quería agradecerte de veras por tus afectuosas palabras. No ha sido por olvido: estos días han sido un poco liosos y no he podido dejar antes constancia de mi agradecimiento. Témoris, a ver si nos escribimos unas líneas un rato de estos ¿no? Ten cuidado por esos trópicos tan marchosos. Un abrazo,

Enviado por Javicho - 18-abril-2006 a las 11:44  Enviar email al autor
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¡Hola! Se lee que Tailandia está chido aunque ya esté bastante occidentalizado. Gracias a tus crónicas, si un día tuviera oportunidad iría sólo unos días a India por sus templos y ver algo de su forma de vida, pero no estaría tanto tiempo porque si tú acabaste harto (a pesar de que es un lugar fascinante), yo saldría corriendo. Me late más Nepal, se me hizo más relax, tranquilo sin caos, y Tailandia es un chapuzón a Occidente sin salir de Oriente, padre. ¡Saludos!..

Enviado por.. Sandy Warhol - 18-abril-2006 a las 10:46
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Fantasticos relatos desde el legano Oriente, da gusto leer tus comentarios en los sucesos que se sucitan en estos largos viajes por viajeros aventureros que aun con sufrimientos son muy bienvenidos, si hay personas que mucho les gusta quejarse, pues mejor que se quede en casa y aun asi en su propia casa de todos modos se quejaran. Como me gustaria publicar mis aventuras pasadas en mi tour por toda europa, empezando en Inglaterra donde vive mi familia para luego vicitar y viajar por toda europa sin escatimar ninguna nacion. Extrañas lenguas, hambres. perdidas de sueño, pero eso si una gran experiensa para toda la vida.

Enviado por AZTEKOYOTL AMEYALTZIN - 18-abril-2006 a las 09:36  Enviar email al autor
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Hola Témoris: Gracias por continuar con tus relatos tan interesantes, que se antoja caminar por esas calles y visitar todo lo que sugieres en tu blog. ¿Cuando regresarás a México? Saludos..

Enviado por.. Esperanza Ocaña - 18-abril-2006 a las 08:44
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Témoris Grecko

En lengua rarámuri (tarahumara), Témoris significa "el que ve caminos". Y él quiere ver si sus padres acertaron.

El 27/abril/05 se lanzó a darle la vuelta al sur del mundo (sur: los países en vías de desarrollo). Inició en Sudáfrica, termina en Venezuela (si llega...).

Lunes, miércoles y viernes publica aquí su diario de viaje. Al final de cada etapa, sube una narración completa y fotos a www.travelblog.org/Bloggers/Temoris.

Martes y jueves, los bloggers abordan temas de actualidad sobre la cerrazón global, coordinados desde Caracas por Domingo Medina,“Mingus”.


 
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