El que no se nos haya ocurrido estudiar ciencias, no haber tenido la oportunidad, no nos excluye de acceder a las disciplinas científicas, inclusive ensayar alguna disciplina. Hay unas ciencias que son más próximas a nuestra experiencia cotidiana, por ejemplo la botánica
Desde que el bicho humano usa las neuronas para algo más que buscar comida, reproducirnos, cuidar y proveer la prole, el papel de “aficionado” ha sido clave en la construcción del conocimiento sobre las plantas, de la conformación del patrimonio botánico.
No perdamos ese amoroso sentimiento y curiosidad, a lo mejor tenemos un hijo o hija botánico en ciernes, o bien, nunca es tarde para emprender la aventura de la búsqueda de conocimiento. He aquí algunas ideas para jugar a la ciencia botánica.
Tener una camarita no viene nada mal. De entrada fotografiemos la planta antes de colectarla, para guardar una evidencia del lugar que ocupa en su emplazamiento natural.
Un mapa topográfico es útil, en las escuelas se la pasan pidiéndonos mapas, así que no es cosa del otro mundo conseguir un mapa topográfico.
Marquemos en el mapa la ubicación de nuestros descubrimientos lo más preciso posible. Además, en un cuaderno especial para nuestra aventura hagamos las anotaciones referentes al mapa.
Anotemos cuánto mide nuestra planta. Si el ejemplar es menor de 15 centímetros podremos arrancarlo entero con todo y raíz. Si es mayor, cortaremos un pedazo representativo que incluya flores, frutos y vainas (si los tiene). A cada muestra le pondremos una etiqueta.
Esta experiencia es un buen pretexto para socializar con los lugareños, preguntemos hasta encontrar cómo le llaman a las plantas que escogimos, después no olvidemos buscar cuál es su nombre científico, anotar la fecha de su florecimiento o herborización y cualquier otro dato que pensemos que un botánico profesional anotaría.
Mientras no terminemos nuestra exploración y recolección, mantendremos nuestras muestras colgadas boca abajo y a la sombra, de esta manera se evitan las arrugas en los tallos, cuando la humedad natural de los tejidos de la planta comiencen a evaporarse (Continuará).