José Ángel Parra
GOETTINGEN.- Hay quienes dicen que la Selección de Argentina es el rival “más a modo” para México en caso de confirmar su calidad de favorito y avanzar este miércoles a la ronda de octavos de final de la Copa del Mundo Alemania 2006.
Y aunque Ricardo La Volpe ya se dio vuelo con fundadas criticas contra algunos medios porque ahora elogian en forma desmedida a la albiceleste, tras golear 6-0 a Serbia, la realidad es que el conjunto que dirige José Pékerman luce sólido por la conexión y el toque mostrado a lo largo de los
dos encuentros que han disputado.
Argentina se paró frente a Serbia con una sólida línea de cuatro, conformada por Nicolás Burdisso, Roberto Ayala, Gabriel Heinze y Juan Sorín. La salida se daba constantemente por el carril izquierdo, ocupado por Sorín, donde la habilidad y fortaleza del zaguero coincidía con el aporte ofensivo de Maxi Rodríguez, respaldado en la contención por Javier Mascherano.
A pesar de que Lucho González salió pronto del encuentro a causa de una
lesión, el ingreso de Esteban Cambiasso como volante por derecha no
desentonó y fue él uno de los argentinos que participaron en el festín
ofensivo de los pamperos en Gelsenkirchen.
Dicha media, respaldada con la habilidad ofensiva del “Conejito” Javier
Saviola, el poder resolutivo de Hernán Crespo y el toque preciso de Juan
Román Riquelme fue clave para destruir la pobre resistencia ofrecida por los
serbios.
Ricardo La Volpe se ha desgastado en decir que conoce a la perfección el
sistema que practica el plantel de Pékerman, situación que no le garantiza
nada y mucho menos cuando los argentinos demostraron tal integración en el
terreno de juego.
Pero La Volpe parece decidido a voltear hacia la opción sudamericana ante el
temor que le tiene al latigazo de Holanda. Él mismo resalta la peligrosidad
de dos “extremos mentirosos”, al percibir una Naranja Mecánica que le hace
recordar el sistema que practicaba el América de Kalusha y Biyik cuando los
dirigía Leo Beenhakker.
No sólo eso, el juego aéreo de los anaranjados luce letal y no se diga la
calidad futbolística que posee Arjen Robben, así como el poder resolutivo de
Ruud Van Nistelrooy.
A todo esto, México tendrá que probar ante Portugal que está hecho para
grandes cosas y después, frente a Holanda o Argentina, probar que puede ser
efectivo. Porque ahí sí ya no se puede perdonar.
O será que, como insinúa La Volpe, ¿México tiene más posibilidades ante
rivales que dejan jugar?
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