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Hay una parte de la novela Terciopelo violento de Juvenal Acosta que me gustó por el color oscuro de su pasión hacía la muerte. Más o menos es así: Una mujer recuerda que un año antes soñó el rostro del chico que está sobre la plancha de la funeraria.
Es el amor de mi vida, piensa en silencio una Linda Baker conmovida. Se convence de que el joven muerto en un accidente de moticicleta es quien ella ha esperado toda su vida. Lo vio en sus sueños antes de verlo herido y sin vida. Embalsama el cuerpo tras hacer el amor con esa fisionomía inerte. Lo secuestra. Es el año 1986. Luna de miel paranoica en Las Vegas.
La policía se entera del hurto en la funeraria y va en busca de la empleada y el cadáver. Pasan los días. Por fin, al conocer el paradero de la extravagante mujer derriban la puerta del cuarto del motel. Lo primero que vieron fue a una mujer acostada sobre un hombre. Se confunden los ejecutores de la justicia. Por un momento creen que se han equivocado de habitación y piensan que han entrado en la intimidad de una pareja que no buscan. Después observan mejor el escenario y miran asombrados cómo una mujer desnuda se aferra al cuerpo inerte de un hombre. La detienen. La mandan al manicomio. Cuando sale del encierro decide ir a vivir cerca de un cementerio.
A este escritor mexicano, quien lleva 20 años viviendo en San Francisco, California, se le va conociendo poco a poco en México tras ser publicada su primera novela, Cazador de tatuajes (me encontré en internet un fragmento). Escribe en inglés. Lo traducen al español. El texto está salpicado de imágenes de necrofilia y sadomasoquismo. A veces tiene su prosa poética una fuerza que narcotiza los sentidos, sobre todo, cuando sus mujeres envuelven la narración con aromas sensuales. Otras veces, cae en la parodia de un hombre-bestia que sólo busca su muerte a como dé lugar para dejar de sufrir. ¿Su nombre? Julián Cáceres (que puede ser cualquier mortal) que huye/busca a una dama específica. Lilith y Salomé forradas en ropa del piel negra. Tipo musas de David Lynch donde no importa si tienen el cabello rubio o castaño. Son la misma fémina. Bailan para ellas mismas mientras una horda de machos las observan sin parpadear desde la oscuridad, con un cigarro en la boca. Cáceres ha perdido todo. La Condesa lo lleva a su casa como otras veces. Él esta noche quiere que la dama lo conduzca hasta el borde donde se funden vida y muerte. ¿El precio? Se queda paralítico en la cama de una felina que lo llevó a un extremo donde el placer se confunde con el dolor.
En letras libres Mauricio Montien Figueiras escribió un excelente texto sobre este escritor.
Baúl de Fergus
Sobre el tema entre eros y tanatos, gira la vida de los mortales. En el arte es una constante. Por ejemplo, la obra del fotógrafo Joel-Peter Witkin que gustaba tanto de frecuentar las morgues para encontrar a sus modelos. .
Otro artista de la lente es el mexicano Enrique Metínides que actualmente tiene montada una exposición en el Claustro de Sor Juana. De su trabajo periodístico se ha dicho bastante.
Pie de foto: Santo-queer de Joel-Peter Witkin
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