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Este fin de semana le dejo un acto cívico, con relación al cine de nuestro país, sobre lo que todo ciudadano debe considerar antes de unas elecciones –no importa para qué cargo público.
En la renta:
LA LEY DE HERODES, de Luis Estrada, es la realista ejemplificación de los viejos regímenes democráticos del PRI. Damián Alcazar personifica a un militante del PRI que ve en una oportunidad insignificante, de una presidencia municipal, la posibilidad de llegar a ser gobernador de un estado. Historia muy a la usanza de las viejas prácticas “dinosáuricas” en tono paródico, fársico y patético. Tómela en serio, es un ejemplo del poder de síntesis y de crítica del cine y del poder real en la política.
PACHITO REX: ME VOY, PERO NO DEL TODO, de Fabián Hoffman, es la fantasiosa y absurda realidad de un país con un presidente cantante. Una especie de José José, encarnado por Jorge Zárate, con posibilidades de ser presidente. Tal vez esto le suene muy familiar para el caso de Venezuela, pero no del todo distante para México. ¿Podría el futuro ser algo incierto? Senos ofrecen tres caminos, bastante sórdidos en el fondo.
¿Por cuál va a votar ciudadano cinéfilo?
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