|
¿Han sentido la necesidad de no decir ni una sola palabra en algún momento de sus vidas? ¿Han experimentado salir a la calle y no decir nada? Llegar al trabajo, maquilar, terminar la jornada y regresar a casa envueltos en autismo. Sólo señales, muecas, indicaciones. Cero palabras. Cero explicaciones. Nada de nada. Silencio. Un poco de mutismo imposible en una ciudad ruidosa.
Hablar y hablar de los temas que vomitan los mass media todos los días. ¿De qué polemizar? ¿De Ronaldo?, ¿del fracaso de la selección española en el mundial que nos recuerda al de México?, ¿de la sociedad telemática que saldrá el domingo a sufragar?, ¿de que Vicente Fox pide una segunda vuelta en los comicios?, ¿de las narcoejecuciones?, ¿de que no hay agua en algunas zonas de la capital? Hay mucho temas sin duda. ¿Pero fuera de ellos hay más cosas? Por supuesto que sí.
Sin duda que es muy complicado realizar un ejercicio de seudo ascetismo silencioso cuando tenemos que mantenernos siempre comunicativos con los semejantes, pero esta mañana me gusta.
Diganme ustedes, ¿de qué vale la pena hablar?
|