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Después de algunos días de aparente inactividad, la superficie del Sol súbitamente cambió, dos manchas solares surgieron en la superficie del astro rey, una ya es por sí de grandes dimensiones y la otra está creciendo con singular entusiasmo. Ninguna de las dos manchas representa amenaza de fogonazos, esos gigantescos y espectaculares rizos de fuego que alguna vez habremos visto en fotografías, pero esta situación podría cambiar de continuar el crecimiento de las manchas.
En la fotografía podemos observar una de las manchas, que debe tener por ahí de 40 mil 225 kilómetros de diámetro, casi el equivalente a la talla del cinturón del planeta Tierra, es la mancha 898 que apareció en el rostro de nuestra estrella anteayer y fue tomada Phillipe Vercoutter, en Leper, Bélgica, el primero en fotografiarla.
Es una mancha muy activa, según comentó maravillado el belga. Y sí, en efecto, pues horas después de su aparición surgió un curvado y abrasador filamento magnético, amenazante cual Cobra Rey revolcándose en la superficie candente del Sol.
Los investigadores hacen el corte de los ciclos solares contando y numerando las manchas solares, que son áreas de la superficie solar del tamaño de un planeta, donde tienen lugar agitados remolinos magnéticos que se asoman a la superficie visible de la estrella.
Contar manchas solares no es tan sencillo como contar enchiladas completas. Supongan que nos ponemos a mirar el Sol con unos binoculares para ver el futbol en el estadio, claro que con unos adecuados filtros protectores como los que usan los soldadores, podríamos ver dos o tres grandes manchas solares. Simultáneamente otro observador, con un poderoso telescopio, vería de diez a veinte manchas, y con un poderosísimo telescopio en órbita se podrían ver muchísimas más, algo así como cincuenta o cien manchas ¿cuál sería entonces el número correcto de manchas?
Existen dos numeraciones oficiales de manchas solares. Uno es el número Bolder de manchas diarias, que contabiliza el Space Environment Center del Observatorio Astronómico Nacional de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), usando una fórmula descubierta en 1848 por Rudolph Wolf, que es R = k(10g+s), donde R es el número de manchas; g es el número de grupos de manchas en el disco solar; s es el número total de manchas individuales en todos los grupos, y k es un factor de escala variable, que considera las condiciones de observación y el tipo de telescopio que se usa (binoculares, telescopios de tienda de autoservicio, telescopios espaciales, etc.). Los científicos combinan los datos de muchos observatorios (cada cual tiene su factor k), para llegar a un valor diario.
El número Bolder es usalmente un 25% más alto que el segundo sistema oficial de conteo de manchas solares que es el Número Internacional de Manchas Solares, y es publicado diariamente por el Sunspot Index Data Center, en Bélgica. Ambos sistemas de numeración de manchas solares son calculados básicamente con la misma fórmula, pero incorporan datos de diferentes observatorios. El promedio anual de manchas solares es de 1610 a 2000.
(Con información de Spaceweather.com)
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