Está científicamente comprobado
10-agosto-2006
 
 
Louis Pasteur
Cualquiera de nosotros habremos escuchado alguna vez “esto está científicamente comprobado”, cual espada de Damocles o del arcángel Miguel a la que se apela para finiquitar algún diferendo sobre diversas y hasta opuestas explicaciones de algún fenómeno o alguna cosa, queriendo con ello atribuirse además la última palabra. Se recurre a esa idea como la apelación a una “autoridad última”, pero falsa.

De ser verdadera, contundente e inobjetable tal frase, tal creencia, en los hechos no habría ciencia. Cuando en el debate por las ideas en la búsqueda por explicaciones de la Naturaleza no sólo se ha apelado a la autoridad, sino además se la ha ejercido, ni se resuelve o explica el fenómeno y se amenaza con el estancamiento del avance del conocimiento, y por ende, de la civilización.

En el transcurso de la vida, de los días y los años de la centuria diecisiete y los que siguieron, la indagación científica, la búsqueda de explicaciones razonables, evidentes, concisas de fenómenos allá afuera y en cuanto era (y es) posible experimentarlos, reproducirlos artificialmente cobró enrome relevancia y prestigio. No es gratuito reconocer en la historia de occidente la trilogía ciencia, capitalismo y democracia como las herramientas culturales con la que se derrotó atrás el oscurantismo feudal paralizante y enfermizo.

La ciencia y los científicos como tales no se concebían entonces, e inclusive no se diferenciaban de lo que hoy llamamos pseudociencias y supercherías. Muchos de los grandes astrónomos también hacían cartas astrales para sus mecenas; en otras disciplinas eran monjes y hasta una suerte de hechiceros o alquimistas. Dejaron de ser “artesanos”, sin lugar a dudas. Pero existía de muy antiguo algo así como la madre de todas la ciencias, la filosofía, ponerse a pensar, a razonar el entorno, el ser, las cosas lo que existe, lo que es vida, la búsqueda de significados, así que andarle hurgando sus intimidades a la naturaleza era ayer filosofía natural, se era entonces filósofo natural.

En fin, el caso es que el arraigo y prestigio de la ciencia y sus actores, que impulsó lo que llamaron “progreso”, le dio un estatus de autoridad, se institucionalizó y con ello la amenaza de su evolución. Los cuerpos académicos institucionalizados, inclusive como parte del Estado, llegaron a cumplir más el papel de cortes inquisidoras que en evaluadoras o custodios de la verdad científica. Se salía de una iglesia y se corría el peligro de constituirse en otra. Los casos de Darwin y su origen (y evolución) de las especies –que no era eñ único con tales ideas-, del carpintero Harrison (el que construyó los ancestros de nuestros relojes personales y permitió medir con confiabilidad la longitud geográfica) y Pasteur son muy ilustrativos.

La academia a Darwin, más que refutarlo, prácticamente le mentó la madre, bueno, le dijeron que era hijo de una changa, por andar sugiriendo que habíamos evolucionado de los simios. A Harrison, además de regatearle el presupuesto otorgado por la corona británica, boicotearle y ponerle por delante bajo el principio de “autoridad” a otro postulante de la solución para medir la longitud, de plano no querían pagarle por sus cuatro espléndidas máquinas autónomas de medición del tiempo, relojes, el último casi de bolsillo. Pasteur, químico, era el hazmerreír de los médicos, ¿cómo se atrevía a afirmar que muchas de las enfermedades se transmitían por contagio? Don Louis llegaba a observar enfermos a los hospitales y, ya sabrán ustedes, los médicos traerían batitas pero no usaban guantes ni tapabocas. Éstos, de la high society, muy cordiales le daban la mano para saludarlo y él, pareciendo grosero, no respondía el ademán...

Ja ja, reían, usted insiste que lo vamos a contagiar. Qué fue lo que pasó. Otros colegas, en vez de insultar, envidiar o descalificar a estas personas, se fueron a las pruebas, las evidencias, los hechos y no los discursos, confirmaron sus aciertos, los reprodujeron o consolidaron sus propias ideas y/o experimentos. Se fue coincidiendo en que la ciencia es provisional, confiable hasta donde explica los fenómenos conocidos y conocibles hasta el momento, es discutible, refutable, evoluciona... funciona.

Comentarios (9)
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Lamentablemente en todos los productos de dudosa calidad que venden recurren a la frase de "esta científicamente comprobado" cuando en realidad el producto en cuestión no cumple apenas siquiera con el uso para el que se pretende. O.o

 Enviado por Eduardo - 10-agosto-2006 a las 17:09 Enviar mail al autor
 

Lo unico que es constante, es el cambio, es necesario saberlo identificar y cambiar al mismo ritmo.

 Enviado por camaleon - 10-agosto-2006 a las 17:07 
 

Si puedes comprobar cientificamente que Dios No existe, te lo acepto.

 Enviado por ====== - 10-agosto-2006 a las 16:36 
 

prefiero ser un cientifico que cuestione todo y busque fallas en las leyes y teorias "cientificamente probadas", que un pastor-sacerdote aceptador de dogmas (opiniones) impuestas o basadas en marcos espirituales que no aceptan la posibilidad de falla. O ¿Alguno de ellos aceptaría tan solo la posibilidad de que Dios no existe?, por lo tanto no hay ciencias religiosas ni cienciología que sea honesta,

 Enviado por Changardo - 10-agosto-2006 a las 15:39 
 

Esta cientificamente comprobada la derrota del PG y lo aburrido de la Maraña Cósmica...........

 Enviado por La Neta - 10-agosto-2006 a las 14:54 
 

Ya habia yo leido en alguna ocasion que Stephen Hawkin despues de varios años de haber desarrollado su teoria de los hoyos negros ahora estaba reconsiderandola toda.

En fin que antes como ahora no hay verdades absolutas, sino solo senderos en su busqueda.


 Enviado por Santo Mojado - 10-agosto-2006 a las 12:24 Enviar mail al autor
 

Esos cientificos tales como darwin es un claro ejemplo de lo que se les llama "anticristos del conocimiento" porque ellos buscaban explicaciones que desafiaban a lo ya establecido, un ejmplo claro como lo mecionaba, es Darwin el cual fue criticado muy fuertemente por el clero, las academias y tal como lo decías, hasta le dijeron que era hijo de una changa, estas reacciones son mas que nada el resultado de uno de los mayores temores del ser humano; "el miedo al cambio", ya que como iba en contra de la ideología de esa época, para ellos esra inconcebible tal postulado, casi fue coniderado un hereje, ya que se arraigaban mas a le explicación del "origen divino del ser humano", es por el miedo a creer que no es verdad lo que creia la gente, por eso la satirizaron de esa forma. Saludos

 Enviado por Edgardo - 10-agosto-2006 a las 11:22 
 

Ya lo dijo Albert Einstein: "Cada vez sabemos más y entendemos menos"

 Enviado por vg - 10-agosto-2006 a las 10:36 
 

Debe de ser un signo de nuestros tiempos en que ahora los grandes avances científicos se hayan "institucionalizado" ya no es posible encontrar personas, normalmente ahora detrás de todo avance existen compañías (Intel, NASA, IBM, Honda, 3M, etc) Quizá eso le haya quitado mucho del "romanticismo" de ser científico, ahora uno estudia una ingeniería y asipira a llegar a una de esas empresas, esperando desarrollar algo novedoso.

 Enviado por Eduardo - 10-agosto-2006 a las 09:56 Enviar mail al autor
 
 
Acerca del autor
 
Rolando Isita

El desaparecido Isaac Asimov se preguntaba si habría un gran proyecto en que las naciones aprendieran a prescindir de sus diferencias.

Las diferencias físicas son superficiales, pero también las culturales, que no obstante producen suspicacias y a veces nos separan irreconciliablemente. Pero hay un aspecto de la humanidad que es idéntico en todas partes: la ciencia y la tecnología.

Cual poema de Machado, he andado muchos caminos y abierto muchas veredas; de todo ello me quedo con la ciencia no sólo como datos, fórmulas y teorías, sino como una manera confiable de ver el mundo y (con el rock) como una actitud ante la vida; esto es algo que vale la pena compartir.

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