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FOTO: EFE, DAVID FURST. Barzán al-Tikriti, durante el juicio que acabó condenándolo a muerte |
Ayer en la redacción, al ver la noticia del ahorcamiento hermanastro de Saddam Hussein que terminó en decapitación involuntaria, al arrancarle la soga la cabeza del torso, no puede evitar un pensamiento irreverente: “Estos iraquíes no dejan títere con cabeza”.
Como no podía ser menos, la ejecución de Barzan Ibrahim al-Tikriti, el medio hermano de Hussein, y del ex juez Awad Hamed al-Bander, otro ex colaborador del dictador, fue filmada y presentada ante algunos medios, pero esta vez, aseguran, no hubo grabaciones incontroladas de celulares indiscretos. Ya veremos cuánto se tarda en llegar a la red.
El video de la muerte de Saddam sigue cobrándose víctimas por imitación entre los pequeños. Las últimas fueron dos niños en diferentes regiones de Azerbaiyán que se ahorcaron durante el fin de semana. Según la agencia Reuters, “Naig Gasanov, que estaba a punto de cumplir ocho años, se colgó por curiosidad; en tanto que Shakir Sunchelyeyev, de 12 años, lo hizo como forma de protesta”. Con estos son ya siete los casos de niños que se ahorcan imitando la muerte de Hussein en lugares tan dispares como Estados Unidos, Paquistán, Arabia Saudita y Turquía. Perdón, ocho si se tiene en cuenta un pequeño argelino que fue ahorcado por sus amigos cuando jugaban a reconstruir la ejecución, según diversos periódicos de ese país.
Ya se habrán dado cuenta de que inicié la semana con noticias truculentas. Y hablando de suicidios involuntarios, el domingo una mujer se mató a fuerza de beber agua y retenerse sin ir al baño como parte de un concurso de radio en Sacramento California. Le pasó como a los peces del villancico, que bebió y bebió y volvió a beber, pero no por ver a dios nacer, sino para ganarse una consola de Nintendo Wii, que era el premio que ofrecía la radiodifusora.
La historia es muy triste, porque la mujer era joven, 28 años, y tenía tres hijos por los cuales concursó con la ilusión de regalarles el juguete electrónico. Podría decirse que fue víctima del consumismo, porque seguro que sus niños hubieran preferido conservar a su madre que “jugársela” por una Nintendo Wii.
Estados Unidos es el país de los concursos estrafalarios, como las competencias de glotones. Del mismo modo que en Irak hay “competencias” de asesinatos. Saddam Hussein es hasta ahora el ganador indiscutible, pero hay otros serios aspirantes que le quieren disputar el título. Uno que no cantaba mal las rancheras es el decapitado en lugar de ahorcado Al-Tikriti, al que se le imputan entre otras lindezas haber ejecutado tras un juicio sumarísimo a 148 habitantes de la ciudad de Duyail, tras un fallido atentado contra Hussein.
Y es que Al-Tikriti fue un títere de su hermanastro, quien también lo incluyó en la campaña contra los kurdos, acusados de colaborar con Irán en la guerra que entonces oponía a Irak con su vecino persa. Cientos de kurdos fueron borrados del mapa.
Se que no faltará quien diga que el presidente de Estados Unidos podría disputarle a Hussein el dudoso título de ser el responsable del mayor número de iraquíes asesinados, pero sinceramente creo que compiten en categorías distintas, pues una cosa es planear el asesinato de miles de personas como instrumento de control político y otra es una guerra en donde muere mucha gente inocente, siempre del lado de los más débiles, claro. En ambos casos la responsabilidad moral es tremenda, pero no se pueden comparar peras con manzanas.
En lo que sí no podría competir George W. Bush es en los concursos de glotones. Ya ven que se andaba ahogando por comerse un pretzel hace cinco años.
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