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Si los Kings of Leon ganaron ¿podemos creer aún en los premios? |
Allá por 2003, cuando Molotov recibía la nominación al Grammy como
Mejor Álbum de Rock Latino Alternativo, Tito Fuentes declaró que ese y otros galardones "nos valen madre", aunque consideró que al menos "los MTV tienen más credibilidad porque se supone que vota la gente".
En aquélla entrevista para Notimex, el guitarrista también recordó que "empezamos en 1995 como cuatro lacras hablando de lo que se nos ocurría, haciendo canciones para los amigos, y seguiremos haciéndolas para pasárnosla bien, no para ganar premios".
El cuestionamiento hacia ambas entregas de premios -las más populares de Estados Unidos- por supuesto no es algo nuevo. Los mismo sucede en el caso de los Billboard y los American Music Awards, todos con mecanismos de elección de ganadores que hacen poca o nula justicia a los artistas y sus trabajos en competencia.
Específicamente a lo que se refiere al género roquero, el Salón de la Fama tampoco se ha librado de polémicas, como con el atraso de incluir a los Sex Pistols luego de que los ídolos punk insultaran al museo como "una mancha de mierda". Su votación de jueces, tal como las encuestas en otros reconocimientos para definir ganador, simplemente no terminan de convencer.
Apenas este fin de semana, Green Day se llevó el Mejor Album Rock por su segundo conceptual 21st Century Breakdown, dejando de lado a los nuevos de estudio de AC/DC, U2, Dave Matthews Band y el en vivo de Clapton y Steve Winwood. Al menos como Mejor Grabación del Año, Kings of Leon superó a Beyonce y Lady Gaga.
¿Cómo se construyen tales ternas? ¿cómo se decide al vencedor? ¿qué tanto refleja una estatuilla la aportación de un músico para determinado año? ¿qué tanta relevancia tiene para el rock el que le entreguen o no un galardón de esta naturaleza?
¿Grammy? ni Homero Simpson lo quiso
La tan mentada Academia de Grabación fue conformada con representantes de distintas disqueras en los Ángeles -ya fuera Columbia, Capitol o la RCA- derivado de la petición de la industria del cine para colocar nombres de músicos en el Paseo de la Fama.
Fue así como desde 1957 se organizó la primera entrega del fonógrafo dorado, otorgado por votación de los miembros de la Academia para 105 categorías en treinta géneros. Y para atender al creciente mercado hispano, en 2000 se instauró la versión latina.
Este formato ha privilegiado lo comercial por sobre lo alternativo, lo que explica omisiones del tamaño de Ramones, Led Zeppelin, Queen y Depeche Mode, aunque tampoco justifica el por qué la exitosa Yesterday, por ejemplo, nunca fue elegida como mejor canción.
Célebres fueron los abucheos en 1989, cuando un incrédulo Jethro Tull arrebató al favorito Metallica el Grammy por Mejor Performance de Hard Rock/Metal, cuando su rock progresivo nada tenía que ver con los géneros que dictaba la categoría.
Charly García de plano criticó el trato a los latinos cuando fue invitado a una ceremonia de premiación: "me dio vergüenza, tratan al latino como si fueran del servicio; pero como hay millones de mexicanos y colombianos en Los Ángeles, les dan premios".
Y aunque la versión latina buscaba precisamente erradicar las molestias de la entrega anglosajona, se propusieron ternas supuestamente "roqueras" y "alternativas" donde convivían lo mismo tanto Aterciopelados y Rata Blanca, como Maná y Alejandra Guzmán.
A final de cuentas, tal parece que estos galardones sólo benefician a cierto sector de la industria, además de que dependen en gran medida de las políticas, prejuicios e incluso el humor de los productores que son los que sufragan por un favorito.
MTV: de censura y rebeldía prefabricada
Como una opción al Grammy, la cadena Music Televisión propuso en 1984 su propia entrega de reconocimientos, con ceremonias donde hasta los escándalos poco a poco han terminado por aburrir, al resultar la mayoría de ellos prefabricados.
Aunque indudablemente el canal de videos revolucionó la forma de entender y consumir la música, los avances tecnológicos junto con los intereses monetarios terminaron por privilegiar el espectáculo de las imágenes sobre la sustancia musical.
Con criterios que han censurado -por recordar un caso- al primer hip hop contestatario propuesto por Public Enemy, MTV alcanzó cierta apertura a lo alternativo con la irrupción del grunge, aunque también con reservas que los artistas despreciaron.
Basta recordar cuando ejecutivos del canal rechazaron que Nirvana tocará Rape me (viólame) en lugar de Smells like teen spirit para la entrega de 1992. Kurt Cobain los asustó al tocar los primeros acordes de Rape me, aunque después terminó interpretando Lithium que previamente se había acordado para la ceremonia.
Aunque Oasis siempre se caracterizó por su comportamiento hostil, nada justificó que MTV disminuyera la rotación de sus clips como venganza al escupitajo de Liam Gallagher al escenario, esto mientras cantaba Champagne supernova en la entrega de 1996.
Y para la ceremonia del año 2000, los roqueros indignados con el reconocimiento a Limp Bizkit por Mejor Video Rock agradecieron cuando Tim Commerford, bajista de Rage Against the Machine, distrajo al público ¡en plena entrega de la estatuilla! con su amenaza de saltar desde la elevada escenografía.
La versión latina también ha dejado mucho que desear. De hecho, no hay necesidad de entrar en retrospectiva, basta mencionar la entrega del año pasado, cuando Panda fue abucheado mientras recibía la "lengua" como Mejor Artista Norte. Las acusaciones de plagio pasaron desapercibidas para MTV... no así para la gente.
Independientemente de otros géneros que se intenta sean reconocidos con estas premiaciones, el rock siempre termina poco favorecido. Su naturaleza de contracorriente no puede encajar con los requisitos de una industria que exige ventas y popularidad para otorgar una candidatura. Y flaco favor la hace al premiar estrellas en ternas que no comprende, más aún cuando son a los más jóvenes a los que confunde.
Si acaso habría que voltear la mirada al Salón de la Fama del Rock, que aunque con criterios de selección más interesantes (como incluir sólo a músicos con 25 años de antigüedad desde su primer disco) se ha rendido ante figuras tal vez talentosas en su rubro, pero ajenas al género que le da nombre: ABBA, Bee Gees y Madonna.
Todo lo anterior sin mencionar la frivolidad de una alfombra roja que nada de emocionante -ya no digamos rebelde- tiene para un público exigente y apasionado como lo es el roquero. Entendámoslo: no se puede premiar a un género como el nuestro. Así que mejor ya no hagamos corajes, como porque los reguetoneros Wisin y Yandel fueron contemplados como Mejor Álbum Latino de Rock o Alternativo.
* Post propuesto por la lectora Isabel García, quien saluda desde Ecuador a los navegantes mexicanos de Rock and Blog.