En esta ocasión la carrera reina de los 100 metros no la ganará Google. La información correrá con lentitud y siempre irán adelante de la carrera los políticos chinos. Si usted está leyendo este blog en Pekín no intente introducir el siguiente conjunto de palabras en Google: “Free Tibet”; “Amnistía Internacional”; “thechinadebate.org”. Evite recibir la orden de su cerebro para que usted escriba alguna referencia sobre el movimiento espiritual Falun Gong. Mejor olvide las matanzas en Darfur patrocinadas por el cerebro comunista chino. No, mejor salga y contemple las obras arquitectónicas de Norman Foster y Herzog y de Meuron. Quizá la mejor pieza que se observe en Pekín durante los próximos días sea la majestuosa obra de don George Orwell, el maestro de la estética vigía. 1984 no es 2008 pero Pekín sí está en 1984. Google no le entregará información al costo de tres segundos de su tiempo; Google no le extenderá una enorme sábana con millones de palabras, con miles de referencias y con cientos de datos duros. Google no sabe de migajas y, tal vez por su apetito, se dobló ante la imposición del gobierno chino. ¿Quieren ingresar a uno de los mercados catalizados por el capital pero torturados por el régimen comunista? Entonces están en el lugar correcto. China.
Jacques Rogge lo sabe. Él es uno de los políticos recargados de poder. Es el presidente del Comité Olímpico Internacional (una de las supra instituciones globales más energetizadas del mundo). Rogge nos demostró que su ignorancia supina no pudo ser cubierta por su inocencia. Y es que sorprenderse por la censura del régimen chino es tan ingenuo como pensar que Fidel Castro organice una Conferencia Global sobre Democracia y Derechos Humanos o que el señor Bush pida perdón por las atrocidades cometidas en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib. Bienvenidos a la realidad. En efecto hace algunos días Rogge quedó sorprendido por la censura que el gobierno chino decreta a la cotidianidad.
No hay nada más peligroso para la ecología social que un político hablando de deporte. Ya no digamos manipulándolo. (Miren a Fidel Herrera, sapiente gobernador veracruzano, analizando futbol de pizarrón o a monsieur José Córdoba Montoya tirando penales al marco defendido por Emilio Maurer y qué me dicen de Vicente Fox y Martha Sahagún festejando los goles mundialistas como figuras majestuosas de la simulación). Así se encuentra el gobierno chino, por una parte organizando las Olimpiadas, una especie de spot publicitario que durará dos semanas y que de ella saldrá una imagen vanguardista, fresca, moderna, deportiva y siempre atractiva de Pekín, pero por otra parte, tratando de cubrir lo patético de un sistema represor, antidemocrático y anquilosado.
Y en el principio fue Zeus. A él se le ofrecían los sacrificios humanos. A él las ceremonias religiosas. En Olimpia su figura quedó inmortalizada por finas piedras que dibujaron su imagen en majestuosa estatua. Estamos hablando de un periodo que abarcó desde el 776 a.C. al 392 d.C. Después llegaron los ultramontanos para señala a los Olímpicos como fiestas paganas hasta que el famoso barón de Coubertin decretó que los juegos Olímpicos serán el evento paroxista del espíritu de la libertad representada por el deporte. Pero llegamos al año 13 d.M (después de la Mercadotecnia).
A las afueras del estadio olímpico, esbozado por Herzog y de Meuron, unas bailarinas chinas cubren sus senos con el logo universal de Coca Cola; una pareja recorre las principales calles de Pekín vistiendo camisetas con el logo de Samsung y unos turistas ingresan al parque temático antibelicoso, Mc Donald's. Y es que, en el año 13 d.M, una sucursal de Mc Donald´s asegura que ese lugar no será bombardeado. La marca comercial mata al discurso político. La semiótica se emociona en la época d.M. Ya no es necesario pensar en la pena de muerte, en la violación de derechos humanos, en la única dictadura comunista con economía de mercado.
¡Todos somos Jacques Rogge!
Esto me recuerda que hace unos meses el gobierno del DF anunció el establecimiento de un Intranet local para los habitantes de la ciudad, incluyendo un párrafo de que la red se integraría con ayuda CHINA. Recordando las constantes quejas en Flickr y otros sitios respecto a la censura en el país oriental por la existencia de un enorme firewall para impedir accesos no deseados por el gobierno, me pregunté: ¿También en ese aspecto se va a aislar el DF?
Enviado por Diego Solís - 11-agosto-2008 a las 04:00
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Felipe:
El patrocinio impone horarios. Como los que obedecerán los organizadores de la Olimpiada china. En particular, la disciplina de la natación. Por órden de la televisión estadounidense, el comité tuvo que cambiar los horarios que se habían establecido para llevar a acabo las competencias acuáticas. Ni modo. Si la cadena NBC dice que se cambien los horarios, los cambiarán. Y no importa si los husos horarios afectarán a millones de personas que desean ver tales disciplinas.
Saludos
Enviado por Fausto Pretelin - 06-agosto-2008 a las 21:00
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Gracias al patrocinio se puede presenciar esos espectaculos, los gobiernos cada dia tienen menos recursos para ello y si los tienen se quedan en los de pantalon largo, el patrocinio bendito sea que da la posibilidad que un deportista sea un fuera de serie, pues de no tenerlos esperaria apoyos del gobierno y este para darselos crearia una comisión de 30 burocratas para que filtren este recurso y analicen si se lo merece o no,
Enviado por Felipe Muñoz @@@@ - 06-agosto-2008 a las 19:49
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Jano:
Conociendo la dureza del gobierno chino será muy difícil que la presión mediática y turística logren cambiar las estrategias de bloqueo de información. Creo que durante los primeros días de los juegos podremos comprobar lo que señalo. Serán demasiados ojos mirando hacia Pekín.
Saludos
Fausto Pretelin
Enviado por Fausto Pretelin - 06-agosto-2008 a las 19:23
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A mediados de los ochenta realicé una investigación sobre el deporte y su consecuencia en la sociedad moderna, desde entonces se ponía de relieve la comercialización del mismo por encima de todo espíritu de competición. Es una pena que en el COI prevalezca un ánimo de mercadotecnia y por eso cierre los ojos a la censura que estblecieron las autoridades chinas. Tengo esperanza de que el cerco pueda ser vencido por los miles de turistas y periodistas que visitarán la capital en el marco de los JO. También en México se da el oportunismo de los políticos para tomarse la foto, aunque ahora resultó un poco más difícil debido a los bajos pronósticos con el que partieron nuestros atletas. Pero eso pasa cuando el deporte se reiventa cada sexenio, o cada administración local, y no se da un seguimiento a los programas valiosos. Ni hablar, confío en que rescaten por lo menos una medalla para regocijo de nuestros funcionarios, y, por supuesto, de la publicidad que le sacará jugo como si fueran cien. Saludos.
Nos dicen que la globalizació es culpable de todo lo que ocurre en el planeta Tierra. Y quizá en Marte también. Lo mismo reposa en los sillones una cafetería que en los pasillos de Wall Street.
Convierte museos en parques de diversiones; cómicos en políticos y a políticos en cómicos.
A la mercadotecnia la hace mutar en un nuevo planeta en el que viven los aspiracionistas, el único segmento social que podrá vivir, imaginariamente, bajo las nuevas condiciones climatológicas del mercado.
Algo sucede en el mundo para que personajes como Damien Hirst se haga pasar como artista y cobre 63 millones de euros por una calavera cubierta por 8,601 diamantes o que, en Irán, al clérigo Mohamed al Munajid, se le haya ocurrido emitir un edicto de muerte contra Mickey Mouse por considerarlo un soldado de Satán.
Globali...¿qué?