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El deporte no es cultura, es diversión. El deporte dejó de ser competitivo desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. El deporte no es esfuerzo, lo será cuando la trampa lo permita. El deporte mexicano es una referencia a la que acuden 100 millones de personas. Sí, pero a través de la televisión.
En el país de los pretextos, como lo es México, la palabra SORPRESA tendría que eliminarse del diccionario. O, al menos, tendría que desaparecer de nuestra mente.
Se dice que los resultados de la delegación deportiva mexicana en los juegos olímpicos de Pekín, han sido sorpresivos. Si la sorpresa se repite cada dos años. Si no es el Mundial de futbol lo es la Olimpiada. El suspiro se consuela con la sorpresa. Pero, si la sorpresa se repite cada dos años, entonces, no es sorpresa. Es rutina.
México es un país de telenovela y, por lo tanto, de telenoveleros. En esta ocasión un autodenominado deportista competitivo presentó sus excusas al respetable a través de una tesis escatológica: agruras. Resultó que la comida china estaba en chino de digerir.
Veamos algunas sorpresas que seguirán siendo sorpresas ad infinitum.
Sorpresa 1: El prestigioso político Roberto Madrazo levantó sus brazos al cruzar la meta. Lo logró. Su rostro mojado mira hacia el cielo en agradecimiento a los dioses de la revolución. Por fin, le hizo justicia la revolución. Victoria histórica. Pero…esperen, esperen. Al pasar frente a un espejo alemán, don Roberto se observó con el cuerpo de dinosaurio. Entonces intuyó. La trampa el remedio aceptado en mi país.
Sorpresa 2: El valet parking es el remedio más eficiente contra la pandemia del esfuerzo. Como todos nos sentimos reyes, dejamos el coche a 5 metros del restaurante. Pero 5 metros son muchos. De preferencia hay que subir el coche a la banqueta para evitar el último esfuerzo, el que provoca demasiada flojera.
Sorpresa 3: Si fue famoso en su deporte, entonces llévenlo a la burocracia. Al amigo Carlos Hermosillo la gustan los retos. Si pudo anotar muchos goles, ¿por qué no podría escribir oficios? Bienvenido a la administración pública don Carlos.
Sorpresa 4: Miren jóvenes, el negocio de la tele es demasiado atractivo para que vengan nuestros deportistas, fracasen y nos tiren el rating. Así que, en la remota posibilidad de que ganemos una sola medalla de bronce entonces tendremos que detonar el plan B. ¿En qué consiste? Señores, de México nos trajimos a la Compañía Nacional de Divertimento. Usted se dedicará al albur; usted tendrá que quitarse la ropa; usted, saldrá a las calles de Pekín a contarnos chistes. Total, no importa que nos llamen xenófobos o incultos, los chinos, por su naturaleza, nos harán reír a los mexicanos.
Sorpresa 5: En 2008, el principal vehículo de comunicación gubernamental, como lo son los Oficios tienen una leyenda que dice: “2008, año de la educación física y el deporte”.
Sorpresa 6: “Recuérdame”. De manera tierna, un dulce animalito, les dice a los niños que a su escuela deben de llevar su Gansito. No importa la grasa vegetal ya que sus maestros de educación física los harán correr 10 metros en 5 días.
Sorpresa 7: Señor rector. No estaría nada mal que nos instalaran una cancha de futbol rápido. La neta, nuestro rendimiento como estudiantes mejorará. Se lo prometo. “Amigo, esto no es un club deportivo, es una universidad”. Glup.
Sorpresa 8: Mi ciudad no está llena de incentivos para practicar el deporte, lo está de políticos re-que-te inteligentes. Fíjese bien. A ese político que le gusta explicar la reforma de Pemex a través de los pensamientos de Lázaro Cárdenas, en pocas palabras, que es un enamorado del pasado, nos construyó un re-que-te bonito segundo piso. Mire. En el barrio en el que vivo, en la colonia Roma, pusieron una chida ciclopistas. ¿Qué en qué consiste? Pintaron unas bellas líneas sobre el piso. De color rojo hay un muñequito que nos dice que por allí pasarán ciclistas.
Hay más sorpresas. Y a ti, ¿cuáles se te ocurren?
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